El Comienzo de la Vida Pública de Jesús

Mayo 19, 2008

Lo que más detallado está acerca de la vida de Jesús, es la etapa conocida como vida Pú­bli­­ca suya, ya que de la llamada vida oculta no sabemos nada y si conocemos algunos trazos lo deducimos de lo dicho por algún interlocutor de Jesús o que el evangelista insinúe algo. 

Cada evangelio tiene una manera distinta de presentar el comienzo de la vida pública de Jesús, aunque todos ellos coinci­den con la presentación de Jesús a partir del bautismo o relación  con Juan el Bautista (Mt 3,13ss; Mc 1,9-11; Lc 3,21-22 y Jn 1, 29-34), sumado al hecho de las ten­taciones en los evangelios si­nóp­ti­cos (Mt 4,1-11; Mc, 1,12-13 y Lc 4,1-13), pero todo indica que la vida pública comienza en la región de Galilea.

Para Mateo (4, 12ss), el pun­to será la aldea de Cafarnaún, el llamado de los primeros discípu­los y un suma­rio en el que dice que Jesús en­se­ña, hace milagros y exorcis­mos, comienza a tener una cierta fama y le sigue mucha gente. Para Marcos (1,14-15) todo comienza con una procla­ma­ción sumaria de Jesús, en un lugar o punto no especificado de la Galilea consistente en el anun­­cio de la llegada del Reino. Lucas (4,24-28) señala la vuelta de Jesús a Galilea, la extensión de una cierta fama de Jesús, en­señanza en la sinagoga, sobre todo la de Nazaret, donde Jesús interviene, lee un texto del pro­feta Isaías sobre la llegada del Reino de Dios y dice que ese texto se cumple en ese día. En esta narración aparece una espe­cie de contrasentido, ya que Lucas comienza hablando de una cierta fama y prestigio de Jesús como predicador en las sinagogas y sin embargo la gen­te suya de Nazaret se extraña de su proceder y hasta le echan.

En esto podría estar en juego alguna intención de Lucas res­pecto a la intención de su evan­gelio hacia la comunidad a la cual le dirige su escrito o al de­cir de algunos, estaríamos ante una evolución literaria del texto, en otras palabras, una segunda redacción del evange­lio.

En Juan (1,35-2,1-12), Jesús no comienza tan apabullante como en los sinópticos sino en silencio, son los demás lo que los presentan, en esto está la intención del escritor sagrado, que quiere presentar a Jesús como el comienzo de una nueva creación, por eso si leemos bien estos primeros capítulos de Juan, en esa citas de: al otro día, al día siguiente, tres días des­pués, Jesús da estos primeros pasos, o mejor dicho, su vida pública comienza en siete días, como en el Génesis en siete días Dios crea el mundo, pero me parece que el comienzo en sí de la vida pública de Jesús en Juan está en el seguimiento de los pri­meros discípulos y en el he­cho del famoso milagro de las bodas de Caná en Galilea. 

En sí la vida pública de Jesús es el comienzo de su mi­nisterio en Galilea, que tiene como eje coyuntural el anuncio del Reino a través de su palabra y una serie de signos y señales que son los milagros, junto al llamado de los discípulos.

El tiempo cronológico exac­to no lo sabemos y creo que nunca lo sabremos, tal vez es parte del misterio de su vida para noso­tros, pero lo que sí es cierto, es que de ahí se des­pren­dieron una serie de aconteci­miento, que tuvieron mucho que ver con lo que fue el desenlace último de su vida, que fue su pa­sión, y la posterior experiencia de la comprensión de su muerte, junto a la resurrección de la cual sus discípulos darán testimonio. Es ahí donde comienza la vida del Jesús terreno, que dará luz para entender la realidad del Cristo, la divinidad de Jesús, su reali­dad de Hijos de Dios, en­viado del Padre para nuestra Salva­ción.

La misión que él asume du­rante este período de su vida, se convierte también en tarea para nosotros que somos sus seguido­res y estamos lanzados como él a no quedar en el ano­nimato de nuestra existencia y a hacerla pública en el hoy de nuestras vidas ante los demás. 

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