Mil reflexiones cortas

Mayo 19, 2008

Monseñor Ramón Benito De la Rosa y Carpio

LOS OBISPOS, DISCÍPULOS JUNTO CON LOS FIELES (46)

“Los obispos, como sucesores de los apóstoles, junto con el Sumo Pontífice y bajo su autoridad, con fe y esperanza, hemos aceptado la vocación de servir al Pueblo de Dios, conforme al corazón de Cristo Buen Pastor. Junto con todos los fieles y en virtud del bautismo, somos, ante todo, discípulos y miembros del Pueblo de Dios. Como todos los bauti­zados, y junto con ellos, quere­mos seguir a Jesús, Maestro de vida y de verdad, en la comunión de la Iglesia. Como Pastores, servidores del Evangelio, somos conscientes de ser llamados a vivir el amor a Jesucristo y a la Iglesia en la intimidad de la ora­ción, y de la donación de noso­tros mismos a los hermanos y hermanas, a quienes presidimos en la caridad. Es como dice San Agustín: con ustedes soy cristi­a­no, para ustedes soy obispo” (Documento de Aparecida, #186).

LOS OBISPOS ORIENTAN A LOS DISCÍPULOS MISIONEROS (47)

“Los obispos, además del servicio a la comunión que prestan en sus Iglesias particulares, ejercen este oficio junto con las otras iglesias diocesanas. De este modo, rea­lizan y manifiestan el vínculo de comunión que las une entre sí. Esta experiencia de comunión episcopal, sobre todo después del Concilio Vaticano II, debe en­tenderse como un encuentro con Cristo vivo, presente en los her­ma­nos que están reunidos en su nombre. Para crecer en esa fra­ter­nidad y en la corresponsabi­lidad pastoral, los obispos deben cultivar la espiritualidad de la co­munión en orden a acrecentar los vínculos de colegialidad que los unen a los demás obispos de su propia Conferencia, pero también a todo el Colegio Episcopal y a la Iglesia de Roma, presidida por el sucesor de Pedro: cum Petro et sub Petro. En la Conferencia Episcopal, los obispos encuen­tran su espacio de discernimiento solidario de los grandes proble­mas de la sociedad y de la Igle­sia, y el estímulo para brindar las orientaciones pastorales que ani­men a los miembros del Pueblo de Dios a asumir con fidelidad y decisión su vocación de ser discí­pulos misioneros” (Documento de Aparecida, # 181).

EL DISCÍPULO Y LOS DESAFÍOS DE HOY (48)

“En el fiel cumplimiento de su vocación bautismal, el discípulo ha de tener en cuenta los desa­fíos que el mundo de hoy le pre­senta a la Iglesia de Jesús, entre otros: el éxodo de fieles a las sectas y otros grupos religiosos; las corrientes culturales contra­rias a Cristo y la Iglesia; el desa­lien­to de sacerdotes frente al vasto trabajo pastoral; la escasez de sacerdotes en muchos luga­res; el cambio de paradigmas culturales; el fenómeno de la glo­balización y la secularización; los graves problemas de violencia, pobreza e injusticia; la creciente cultura de la muerte que afecta la vida en todas sus formas” (Documento de Aparecida, # 185).

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