Ser útil hasta el final

Mayo 29, 2008

No sé cómo a este tronco ha llegado una pequeña plan­tita de helecho y se ha alojado en una de las hendiduras del tronco. Éste no la rechazó porque no era de su especie, al contrario, al paso del tiempo las condiciones le han favore­cido y la corteza ya podrida le ha servido de nutriente a la diminuta plantita de la cual han brotado las ramas del helecho llenas de vida.

¡Qué hermoso es ser útil hasta el final! Cuántas perso­nas deprimidas a mitad del camino, creen que ya no sirven para nada, que ya ha llegado su fin.

Todo lo contrario, hay que agradecer y disfrutar la alegría de estar vivo.
Cuando se está en la tercera edad se es útil siempre que se encuentre algo en qué servir a los demás, aunque sea de un modo distinto a como lo hacían en sus años producti­vos.

Otros se apoyarán en nosotros para recibir consejos y orientación en los últimos años. Es un servicio. La sociedad que no cree en los ancianos pierde una de las fuerzas más grandes de la humanidad, pues en ellos se acumula la experiencia de la historia.

Como esa rama de helecho, apoyémonos con confian­za en los que han vivido antes que nosotros.

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