Diabetes: tratamiento con insulina
Mayo 29, 2008
La insulina es la piedra angular del tratamiento de la diabetes tipo 1. En esta enfermedad el páncreas no produce insulina, por lo que esta hormona tiene que ser administrada, comúnmente en forma de inyección subcutánea (debajo de la piel).
La insulina está también indicada en la diabetes tipo 2 cuando la dieta, el ejercicio y los antidiabéticos orales (tabletas) no son suficientes para mantener un buen control de las glucosas sanguíneas.
Las diabéticas embarazadas deben administrarse insulina, si la dieta y el ejercicio no logran un buen control glucémico, ya que los antidiabéticos orales pueden ser perjudiciales para la criatura.
Un poco de historia
La insulina fue descubierta por investigadores de la Universidad de Toronto, Canadá, en 1921. El extracto de páncreas de un perro inyectado en otro perro logró disminuir la concentración de glucosa en la sangre.
En 1922 se usó por primera vez en un humano, un joven de 14 años gravemente enfermo y emaciado a consecuencia de la diabetes. Se le administraron 15 cc (7.5 cc en cada nalga) de extracto pancreático de res, con lo que se logró bajar la glucemia de 440 a 320 mg/dl. Eventualmente pudo salvar su vida. Por su trabajo, el Doctor Banting recibió el Premio Nóbel de Medicina.
Con el tiempo la insulina se fue purificando. Para 1923 ya estaba disponible comercialmente y para 1930 se logró añadirle sustancias que hacían que su efecto durara más tiempo, con lo que se evitaba tenerse que inyectar varias veces al día.
Durante mucho tiempo se usaron las insulinas de res y cerdo, por ser las que más se parecen a la humana. Pero muchas personas presentaban alergias y otras manifestaciones inmunológicas. Si embargo, hasta hoy día muchas personas las usan sin ningún problema.
Luego se usó insulina humana extraída del páncreas de cadáveres, con muy buenos resultados. Pero los cadáveres disponibles eran muy limitados y el precio de la insulina muy elevado.
En 1978, los investigadores lograron introducir el gen de la insulina humana en bacterias, haciéndolas producir insulina químicamente idéntica a la humana. Se conoce como insulina por recombinación del ADN.
Hoy día casi toda la insulina producida es humana por recombinación del ADN, aunque hay personas que todavía usan insulina animal sin problemas. En un futuro cercano toda la insulina será humana, ya que es de mejor calidad, la capacidad de producción es ilimitada, y su precio asequible.
Continuará
En Bogotá, Colombia: Celebran Primer Encuentro Continental de Prensa Católica
Mayo 29, 2008
De nuestro país asistieron el director de CAMINO y el de la Revista Amigo del Hogar. También el dominicano Amín Cruz, director de El Camino, periódico de la Arquidiócesis de New York.
Con el lema La Verdad Compartida, el Departamento de Comunicación del CELAM, realizó los días 28, 29 y 30 de mayo del 2008, el Primer Encuentro Continental de Prensa Católica, que se llevó a cabo en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia, en la ciudad de Bogotá; dirigido a directores de revistas, periódicos, editores, columnistas de América Latina y el Caribe, con el fin de reflexionar sobre la importancia de la comunicación escrita para la Iglesia.
El Encuentro fue un espacio de comunicación, en el que se podrá conocer experiencias significativas de diversas regiones de América Latina y el Caribe, intercambiar conocimientos, desarrollar habilidades y destrezas en el diseño de periódicos y elaborar estrategias conjuntas con miras a la Misión Continental.
Desde el CELAM reconocemos que en América Latina y el Caribe, los comunicadores sociales, periodistas, investigadores, estudiantes, directivos, sacerdotes, directores de medios, vienen desarrollando día a día una labor profesional de inmenso valor en beneficio de la sociedad. Labor profesional que se ve acompañada de nuevas realidades conceptuales, sociales, culturales e individuales que definen intensamente la interpretación del mundo, insumo fundamental para los mensajes emitidos en los diferentes medios de comunicación, provenientes o no, de instituciones adscritas a la iglesia Católica o de la misma Iglesia. Por lo mismo reconocemos la importancia de la responsabilidad social de los profesionales llamados a ser defensores de la verdad y profetas de la esperanza.
Y en esta línea, el Documento Conclusivo de Aparecida nos orienta sobre la necesidad de promover e impulsar los medios de comunicación al servicio de la evangelización. Pues la Iglesia, cuya misión es la de evangelizar, en su acción misionera, se esfuerza por iluminar, desde la Palabra de Dios, los diversos ambientes como el mundo de la comunicación, la política, la economía, la familia; tarea nada fácil, que exige acompañamiento, diálogo permanente con el mundo y sumergirse en el mundo de las nuevas tecnologías.
Para cada una de las sesiones a realizar se cuenta con un selecto y escogido grupo de talleristas y expositores que permitirán el intercambio, debate, actualización y conclusión de los temas a tratar entre directores, editores, redactores, investigadores, académicos, estudiantes, sacerdotes. También habrá una feria de proyectos y exposición de productos comunicativos que representan el esfuerzo y el trabajo de los participantes.
Para cada una de las sesiones de trabajo se cuentó con un selecto y escogido grupo de talleristas y expositores que facilitaron el intercambio, debate, actualización y conclusión de los temas tratados entre directores, editores, redactores, investigadores, académicos, estudiantes, sacerdotes. También hubo una feria de proyectos y exposición de productos comunicativos que representaron el esfuerzo y el trabajo de los participantes.
Alguno de los expositores fueron: Javier Darío Restrepo, Periodista colombiano, de amplia trayectoria en prensa escrita (49 años) y televisión (25 años), experto en ética de la comunicación; Juan José García Posada, Columnista editorial del diario EL COLOMBIANO, en la ciudad de Medellín y Jefe de la editorial UPB; José María Poirier, Director de la Revista Criterio, de Buenos Aires, Argentina; Beiman Pinilla, Director Gráfico de la Casa Editorial El Tiempo; Padre Justo Ariel Beramendi, del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y Padre Carlos Arturo Quintero Gómez, comunicador social –periodista, Secretario Ejecutivo del Departamento de Comunicación del CELAM y Monseñor Héctor Gutiérrez Pabón, Obispo de la Diócesis de Negativa en Colombia y Presidente de la comisión de Comunicación del CELAM.
LA PREGUNTA DE HOY: ¿Cuál es la diferencia entre una fe aparente y una fe auténtica?
Mayo 29, 2008
La fe aparente se caracteriza por muchos ritos convertidos en meros actos sociales, muchos “cumplimientos” (cumplo y miento), expresiones externas, infantilidad, superficialidad, etc. En resumen, “mucha espuma y poco chocolate” Personas que creen en Dios, pero no le creen a Dios.
La fe auténtica se caracteriza por una firme determinación de fundamentarse en la Palabra de Dios. En realidad, determinación es todo lo que uno pone, porque la fe es un don de Dios. La fe es el regalo, determinación es la respuesta. Es Dios quien toma la iniciativa, nosotros sólo respondemos “sí” o seguimos nuestro camino imprudentemente sin hacerle caso.
En esta fe auténtica encontramos más silencio, más oración, más docilidad a las mociones del Espíritu que habla suavemente en el interior, más respeto a Dios, a sí mismo y a los demás. Y es una fe capaz de volver a empezar, a pesar de nuestros propios fallos y deficiencias.
Esta fe determinada va dando frutos de autenticidad, y de generoso servicio a los demás, siempre por la obra de Dios en el interior de la persona.
“Soy lo que soy, porque Dios ha sido bueno conmigo,
y su bondad para conmigo no ha sido en vano.
Al contrario, he trabajado más que todos; no yo,
es verdad, sino Dios, que en su bondad me ha conducido”
(1ra. Corintios 15,10).
DOS MINUTOS: ¿Arena… o roca?
Mayo 29, 2008
El Ing. P. S. recién nombrado catedrático en la UNPHU de la materia “fundaciones”, llegó el primer día de clases con un libro grueso en la mano.
“¿Saben lo que es esto?” preguntó sosteniendo el libro en alto.
Los estudiantes enfocaron sus ojos en la portada con mucha atención, y casi enseguida uno de los que estaban más cerca respondió.
“¡Una Biblia!”.
“¡Correcto¡”, dijo el Ing. S. Luego, como buen sabio cibaeño, no añadió nada más, sólo esperando la reacción del grupo.
Pasados de unos segundos de expectante silencio, uno de los de atrás lanzó una interesante pregunta:
“¿Y qué tiene que ver una Biblia con la materia “Fundaciones…”?
“La respuesta aparece aquí” respondió el Ing. abriendo la Biblia en el evangelio de hoy (Mateo 7, 21-27) y leyendo a continuación el último párrafo del mismo.
“Todo aquel que escucha estas palabras mías y las pone por obra se parece al hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, vino la crecida, soplaron los vientos y se echaron sobre la casa, pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
Y todo aquel que escucha estas palabras mías y no las pone por obra se parece al imprudente que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, vino la crecida, soplaron los vientos, se echaron sobre la casa y se hundió. ¡Aquello fue un gran desastre!” (Mateo 7, 24-27)
El catedrático cerró la Biblia, la puso sobre la mesa y mirando a todos, añadió: “Eso es lo que tiene ver este libro con esta materia. El día que ustedes hagan una casa, tienen que aprender a darle buenas “Fundaciones”, buena base, buen soporte bajo tierra, para que no acaben siendo “un desastre” como ingenieros…”
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“Bueno, y qué tiene que ver esta historia conmigo en este momento de mi vida?”, me diría usted, “yo no soy ingeniero, ni fabrico casas que puedan derrumbarse… ¿entonces…?”
Pues mire, amigo, yo tampoco fabrico casas, sin embargo, al igual que usted, en este momento me encuentro día a día, minuto a minuto, fabricando algo mucho más importante que una casa: estoy construyendo mi propia vida.
Algo, dicho sea de paso, que no puedo encargar a nadie que haga por mí, porque depende totalmente de mí mismo. Yo y sólo yo puedo decidir fabricar mi vida sobre la arena de las apariencias, de lo externo, de una fe sensiblera, de relaciones de dependencia. …
O por el contrario puedo fabricar mi vida sobre la roca de la verdad, del corazón abierto confiadamente al amor y a la acción de Dios, y de la obediencia a la voluntad de Dios.
Un futuro difícil
Mayo 29, 2008
En estos días se han multiplicado los reclamos y las amenazas al gobierno. Algunos transportistas dicen que aumentarán los precios del pasaje, los médicos expresan que habrá huelgas, los productores exigen mayores beneficios, los que apoyaron al gobierno se están matando por ser funcionarios, la oposición afirma que no habrá tregua política…
También tenemos serios retos en materia económica, pues parece que las arcas del Estado no están en su mejor nivel, además de que se deben tomar decisiones sobre los diversos subsidios, iniciar con seriedad un plan de ahorro del gobierno, esperar qué sucederá con las tasas de interés bancarias… Y a esto se agrega el delicado escenario internacional, especialmente con el precio descomunal del barril del petróleo y la escasez de alimentos.
Por ello, no es de extrañar que estemos muy preocupados por nuestro futuro, incluso a muy corto plazo.
Tenemos un presidente con mucha experiencia de Estado, en su haber con más luces que sombras, que ha sabido adaptarse a las circunstancias como todo un Balaguer y que ahora el pueblo le ha dado la oportunidad de un nuevo mandato.
En estos momentos creo que se le exigirá más al doctor Leonel Fernández, pues se esperará más del próximo presidente de la República, y todo en medio de una coyuntura difícil.
Por como van las cosas, los dominicanos debemos colaborar en lo posible para que salgamos airosos de la cruda realidad que se avecina, a sabiendas de el gobierno ha de ser el primero que dé ejemplo de austeridad, honestidad, capacidad, tolerancia y vocación de servicio.
HOY ES DOMINGO: Hacer la Palabra
Mayo 29, 2008
El discípulo de Jesucristo no se debe contentar con saberse de memoria unos pasajes de la Biblia, tiene que vivir de acuerdo a la Palabra que lee. La gente está cansada de discursos bonitos, no aguanta la demagogia ni el populismo. Quiere que la sinceridad de nuestras palabras se muestre en nuestra conducta. “No es sólo decir: Señor, Señor”, sino hacer realidad la Palabra.
Si llamamos a Jesucristo “Señor”, tenemos que ser conscientes de las implicaciones que conlleva esta expresión, de la primacía de su persona y sus exigencias para nuestra vida. Se establece un orden de prioridades en nuestra vida: hacer primero la voluntad de Dios y luego todo lo demás. Hacer viva y operante la Palabra recibida de la boca del Señor.
Decir Señor, Señor, es lo mismo que decir: estoy dispuesto a hacer lo que tú mandes. De esta manera nuestro amor por Jesucristo se vuelve obediencia plena a su Palabra. Todo siervo que ame a su señor mostrará su amor haciendo vida la palabra del amo.
Para que Jesucristo reine en nosotros necesitamos vaciarnos de todo aquello que puede obstaculizar su entrada en nosotros. Juan Eudes señala cuatro cosas de las que debemos despojarnos para dar paso al actuar de Dios en nuestra vida: el mundo, entendido en la concepción negativa de la expresión; las cosas, que terminan dominando nuestro corazón; el propio yo matizado por el orgullo y la búsqueda de sí mismo; y de las falsas concepciones de Dios, que nos alejan de la auténtica imagen de Dios.
Para hacer la voluntad de Dios, Benedicto XVI nos recuerda que “lo primero y esencial es un corazón dócil, para que sea Dios quien reine y no nosotros”. Pues “el reino de Dios llega a través de un corazón que escucha. Ese es su camino”. De modo que escuchar la Palabra de Dios es imprescindible para nosotros orientar nuestro comportamiento, pero no podemos quedarnos sólo en la escucha, sino que hay que pasar a la práctica de la Palabra.
Confesar a Dios con los labios exige que nuestra vida sea coherente con esa confesión. No se trata sólo de confesar la fe, sino también de practicar la fe. La fe que no se practica no es creíble.
Para algunos, la decadencia de la fe a que asistimos en nuestros días se debe a que no siempre nuestros discursos se sostienen con nuestro comportamiento. Confesión y práctica viven en un divorcio tal que mucha gente prefiere crearse su propia religión o pedir una a la carta.
Con nuestro comportamiento divorciado de la fe que proclamamos y defendemos en los discursos y la fe que practicamos, podemos engañar a las personas, pero no a Dios. El mira el corazón de cada uno y sabe cuáles son nuestras intenciones y nuestro comportamiento. Con esto no estoy diciendo que Dios viva asechándonos a ver donde metemos la pata, sino simplemente que a él no lo podemos engañar como sí engañamos a los que viven a nuestro alrededor.
Escuchar y hacer son dos verbos que siempre deben ir de las manos. Debemos escuchar al Maestro porque es la única manera que podemos saber lo que él quiere de nosotros; pero no podemos contentarnos sólo con escuchar, tenemos que pasar al hacer. La escucha y el conocimiento deben traducirse en acción. Una acción que revela la sinceridad del discípulo y que ciertamente ha aprendido la lección transmitida por el Maestro.
DE FRENTE A LA VIDA: “Ser justos lo primero, si queremos ser felices”
Mayo 29, 2008
Iniciamos el mes de junio y, para nuestro itinerario de evangelización, el valor a enfatizar es “la justicia”, popularizado en el lema: “ser justos lo primero, si queremos ser felices”, frase de nuestro Patricio Juan Pablo Duarte que es aplicable a cualquier área de nuestra vida.
Ser justos en el plano del derecho cuando un juez emite un veredicto precisamente para aplicar la justicia; para que la institucionalidad prevalezca sobre la libertad o individualidad mal entendida. Defendiendo la verdad independientemente del estrato social al que pertenezca la persona que se juzga.
Ser justos en el plano laboral, desarrollando el trabajo o servicio para el que fuimos contratados, tratando siempre de mejorar las condiciones bajo las que el mismo se desempeña, pero sin hacer exigencias fuera de lo normal, ni aprovechando cualquier circunstancia de imperiosa necesidad. Se justos con los que nos prestan sus servicios, tratándolos siempre como seres humanos de igual dignidad que nosotros y como nos gustaría ser tratados nosotros.
Ser justos en el plano de los sentimientos, siendo honestos con nosotros mismos y con aquellos a quienes decimos amar. No jugar con los sentimientos ajenos; no ser deshonestos con los demás.
Ser justos con nosotros mismos exigiéndonos acorde a nuestros talentos y no según nuestros gustos y pareceres; no defendernos y justificarnos cuando la falta o el error es nuestro y no del otro.
Ser justos en nuestro servicio pastoral, sin creernos que somos imprescindibles o los mejores; no impedir la sincronización de los esfuerzos de todo el grupo ni el crecimiento de los demás.
Ser justos es sencillamente valorar la persona que es el otro y, consecuentemente, acogerlo como se merece por su condición de ser humano: ni aplaudirle lo que hace mal, ni medirlo con criterios más fuertes que los que nos aplicamos a nosotros mismos, ni discriminar por cualquier condición que no queramos aceptar.
El otro es mi hermano; igual que yo en dignidad, si lo trato adecuadamente y con respeto, me sentiré en paz conmigo y feliz de no hacer acepción de personas. Simplemente actuar con, por y para la verdad.
La Imposición de Manos
Mayo 29, 2008
En las ordenaciones, ya sean diaconales, sacerdotales o episcopales uno de los ritos centrales y más significativos es el de la imposición de manos; aunque en el sacramento de la confirmación y en algunos grupos de oración también se da el hecho de imponer las manos, sobre todo a los enfermos, en donde esta tradición de la Iglesia conserva su fuerza y su razón de ser, es en el momento del ejercicio del sexto sacramento de la Iglesia. Continue Leyendo
Mis Reflexiones Cortas
Mayo 29, 2008
LA FAMILIA ENSEÑA EL DISCIPULADO
“Dentro del territorio parroquial, la familia cristiana es la primera y más básica comunidad eclesial. En ella se viven y se transmiten los valores fundamentales de la vida cristiana. Se le llama Iglesia Doméstica. Allí, los padres son los primeros transmisores de la fe a sus hijos, enseñándoles, a través del ejemplo y la palabra, a ser verdaderos discípulos misioneros. Continue Leyendo
Cumplir la voluntad de Dios
Mayo 29, 2008
No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre. (Mt. 7, 21).
Ciertamente, la Palabra de Dios hay que escucharla, pero ello no es suficiente, porque también es necesario ponerla en práctica.
Cristo es nuestro Salvador, nos ha traído el plan salvífico que no sólo comprende aceptación, sino además la realización de obras.
Jesús ha dicho “quien hace la voluntad de mi Padre, entrará en el reino de los cielos.” La condición para el ingreso al reino no es sólo conversión, sino además la práctica de los mandatos. Continue Leyendo









