Mundo de dos: Puntos de Cruz, ¿un arte en extinción?
Junio 24, 2008
Este arte o entretenimiento llega a América junto a otras tradiciones del Viejo Continente y los motivos decorativos europeos adquieren nuevas inspiraciones y vitalidad del folklore del Nuevo Mundo, y era clase obligatoria para la verdadera educación de una dama.
En los primeros decenios de nuestro siglo llegó el declive del punto de cruz. Sólo se aprendía y se practicaba en las escuelas y los escolares lo olvidaban pronto. En algunos casos, para pasar a técnicas de bordado más complejas y refinadas, y en otros para odiar de forma definitiva la aguja y el hilo. A pesar de que la práctica del bordado ha ido desapareciendo día a día, en los años ochenta y de forma inesperada recobró vida. El gusto y la pasión por la técnica del punto de cruz volvieron a la vieja Europa desde Estados Unidos, donde los descendientes de los pioneros habían sabido restituir frescura e inventiva a la tradición de sus antepasados.
Fruto de este renacimiento, durante las primeras semanas de junio hubo una exposición de punto de cruz en la mediateca Aida Cartagena Portalatín, del Centro de la Cultura de Santiago, coordinada por las diseñadoras, Licda. Flor A . García y la Licda. Deyaniris Quijada.
Por Wilson Inoa
El padre Mateo partió a la casa del Padre
Junio 24, 2008
El querido y entrañable amigo Padre Mateo Andrés ha partido a la casa del Padre y se fue y nos dejó a todos con un nudo en la garganta, con unas lágrimas en los ojos y con la tristeza larga en el corazón, pero a la vez sentimos el gozo, la alegría y la satisfacción de recibir de él su amistad, su cercanía y sus enseñanzas; y sobre todo su testimonio de vida, que nos hace privilegiados y hasta sentirnos orgullosos de haber sido sus discípulos y en mi caso particular experimentar el sentido filial, ya que a él le quise y le quiero como a un verdadero padre.
En el Padre Mateo se cumplió aquello del dicho popular que dice que cada uno muere como vive, y yo diría que el Señor le complació en lo que él quería, morir con las botas puestas del trabajo y no ser carga ni molestia para nadie.
Se fue sin hacer ruido y se despidió de los suyos de un modo tan sutil, y tan sutil, que yo después de su muerte es que entendí aquella hermosa conversación que tuvo conmigo el domingo anterior a su partida. Ahora entiendo muy bien el significado profundo de las canciones “Cuando un amigo se va” y “Viejo, mi querido viejo”.
Para decirle adiós nos reunimos una gran cantidad de sus amigos y beneficiados, entristecidos pero con el aire de gozo al sentirnos parte de él y porque sabemos el sentido de la muerte a la luz de la fe. Él está cerca del Señor y está también con nosotros pero de otra forma.
Mons. Francisco José Arnáiz, un compañero casi inseparable desde los días del noviciado, presidió la Eucaristía de despedida y de acción de gracias. Tuvo una hermosa y profunda homilía, no sólo por la retórica de su lenguaje, sino porque supo recoger con fidelidad la vida y el ministerio sacerdotal del Padre Mateo.
Yo estoy gratamente sorprendido por la cantidad de llamadas que me han hecho algunos obispos, un gran número de sacerdotes y de amigos, para expresarme su solidaridad y su condolencia por la partida del Padre Mateo.
Ellos saben de los largos años (43) de amistad que nos unía y que nos hacían casi inseparables, cumpliéndose aquello de San Agustín que decía “feliz el hombre que en su vida encuentra a un solo verdadero amigo”.
Mientras escribo estas letras acabo de recibir llamada del Padre Santiago Rodríguez, quien a nombre de los sacerdotes dominicanos que estudian en Roma, quiere unirse en oración por el Padre Mateo; igualmente acabo de recibir llamada del P. Ricardo Fajardo y de algunos ex seminaristas que viven en Nueva York.
Como sabemos, cada ser humano se identifica con su patria; la ama, la respeta y la defiende, porque para cada uno ese terruño es algo especial, porque allí están sus raíces, sus costumbres, su lengua, su historia; en una palabra, su cultura. Un día el Padre Mateo sintió la llamada y “dejó su tierra, a sus padres y a sus 6 hermanos” y entró al noviciado y después de un largo proceso de formación se ordenó sacerdote para la Compañía de Jesús, siendo nosotros los dominicanos los grandes privilegiados con el ministerio del Padre Mateo.
El Padre Mateo Andrés fue un jesuíta a carta cabal y lo confirman su fidelidad a su carisma o cultivo profundo de los consejos evangélicos: austeridad de vida, su amor a la Eucaristía, su corazón limpio, su obediencia sincera, su espíritu de oración. Era de una fidelidad admirable a la oración de la Iglesia (Liturgia de las Horas), desde las Laudes hasta la Completa.
Fue un hombre de Dios al servicio de los demás, eso lo confirman su estilo de vida sencilla, su capacidad de servicio y de trabajo, su espíritu de oración, su comprensión para con los demás, su alegría y su austeridad. El tenía y así me lo referían muchas personas, un don natural y un carisma especial para saber compenetrarse con los demás, no importa la edad y la condición social que tuvieran, tenía como un imán para atraer y para hacer que los otros se sintieran bien. Su modo de acoger, de tratar y de sonreír ya era de suyo un apostolado.
El Padre Mateo fue un prolífico escritor, podemos decir un artesano de la escritura, porque así como el mecánico y el albañil usan sus destrezas y sus herramientas para hacer sus obras, de la misma manera el escritor tiene que utilizar la pluma y el papel.
Desde que se inició con su libro Matrimonio Adulto y seguida Puedo ser otro y feliz, que se ha convertido en un best seller, comenzaron a llegar los demás hasta completar el número 25, que están esparcidos por el mundo de habla hispánica y que tanto bien van haciendo a tantas personas que lo testimonian la gran cantidad de cartas que enviaban desde muchos lugares al Padre Mateo.
Pero su obra maestra lo fue la formación sacerdotal, que lo acreditaban como un formador de formadores y a quien los seminaristas declararon como su patrimonio. Comenzó en el 1955 con sus primeros alumnos entre ellos el Cardenal López Rodríguez, Mons. Moya y el P. Domingo Toribio, hasta el 12 de mayo cuando entregó sus notas de las tres materias que daba en el Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino.
Pero, además de su vocación de insigne maestro, él cultivó otro gran don al que dedicó mucho tiempo y dedicación, me refiero al cultivo y la ayuda a los matrimonios. Ahí los cientos de cursos por donde pasaron miles de personas, sus distintos retiros o ejercicios espirituales, convivencias, charlas y talleres familiares que a lo largo de la geografía nacional y en diferentes países que supo impartir. Precisamente el día de su muerte tenía programado con las familias de Azua un día de formación.
Es muchísimo lo que tendríamos que decir y que haría falta plasmarlo en varios libros, por eso permítanme compartir con ustedes algunos testimonios de algunas personas que lo expresaron cuando el Padre Mateo cumplió 50 años de vida sacerdotal. Sólo pondré algunos por razón de espacio.
Siendo Presidente y Primera Dama el Ing. Hipólito Mejía y Doña Rosa decían: “Nuestra amistad viene
desde principio de la década de los “70”, cuando asistimos a su magnífico curso “Matrimonio Adulto”. Desde entonces es nuestro consultor por excelencia en las diversas ocasiones en que hemos tenido, bien la alegría de un acontecimiento familiar o la necesidad de consulta para la toma de decisión con cualquiera de nosotros”.
Mons. Arnáiz le aplicó al P. Mateo una cita del P. Rivadeneira que dice “La razón de nuestra vida nos exige ser hombres crucificados al mundo y para quienes el mundo está crucificado.
Hombres nuevos que se han despojado de sus afectos para vivir la santidad, que, como dice San Pablo, en los trabajos, en las vigilias, en el ayuno, en la castidad, en la ciencia, en la magnanimidad, en la suavidad, en el Espíritu Santo, en la caridad no fingida, en la transmisión de la verdad se muestren ministros verdaderos de Dios”.
Hermosas las palabras de Mons. Moya, quien, rememorando su tiempo de discípulo del Padre Mateo dice “Cada clase era una meditación que se abría a la vida. Señalaba horizontes abiertos y generosos. La hora de clase se pasaba volando y todos disfrutábamos con él. Con qué facilidad y gracia nos convertía la tesis filosófica en gracia de Dios y regalo espiritual”.
Mons. Freddy Bretón, el obispo de Baní, decía: “Es serio eso de marcar positivamente a una persona para siempre. Algunos profesores lo logran, y el Padre Mateo es sin duda uno de ellos. También lo recuerdo llegando al Seminario –ya en la Sarasota, y siendo yo formador del mismo– en su bicicleta negra, último modelo, (idéntica a la que usó mi papá en su juventud). Por supuesto que en la parrilla venía el maletincito de hule con zíper de tela. La última vez que ví la tal reliquia velocísima era una saeta plateada; de tanto verla negra, unos amigos la mandaron a niquelar. Eran los tiempos en que se disfrutaba mucho la pesca submarina; yo llegué a acompañarlo con el amigo Fausto a las costas caribeñas. Allí me deslicé bajo las aguas, arpón en mano, para volver lleno de erizos; no recuerdo bien cómo le iba en su pesca, pero a los peces les iba siempre bien conmigo”.
Y el Arzobispo de Santiago, Mons. Ramón De la Rosa afirma “Recuerdo los aportes que hizo a mi formación humana y la disciplina a la que él mismo se sometía para ser “un mejor hombre”. Valoraba su humanismo. Su ejemplo en este sentido me marcó y me sirve de estímulo para nunca sentirme terminado, sino que debo pensar que siempre hay posibilidad de ser mejor. Su interés por la psicología reafirmó mi interés por esa área del saber humano”.
Su hermano sacerdote Melquíades Andrés escribía en ese entonces: “Cuando nos visita en nuestro Micieces de Ojeda, pone alegría y luz en abuelos, hermanos, sobrinos y nietos, todos juntos en las excursiones comunes, o en los breves días o ratos que dedica a cada uno en su casa respectiva. Serenidad y luz cristiana es su gran regalo”.
Hermosa las palabras del P. Vinicio Disla cuando describía al Padre Mateo “testigo del binomio luces y sombras en el Pueblo de Dios. El Maestro, el Profesor, el Catedrático, el Pastor de pastores germinales en cada seminario. El animador de familias y de generaciones. Conferencias, libros, meditaciones, ejercicios espirituales han sido las experiencias de siembra en nuestros corazones antillanos”.
El Padre Hermann Gebert, Rector General de los Sacerdotes de Schoenstatt en Alemania le escribía así “Mis felicitaciones quieren ser una acción de gracias, por todo aquello que usted ha sido, ha hecho y aún hace por nuestro Padre Fausto. En mi visita a República Dominicana y en su visita que usted hizo a nuestra casa de Moriah, pude dejarme edificar de la linda unión entre usted y el Padre Fausto. El le ha regalado desde que yo lo conozco una confianza ilimitada y se siente unido a usted en una filialidad amical y filial y usted lo ha acompañado y le ha motivado para que descubra sus talentos y los haga fructíferos para su pueblo”.
A nombre de los sacerdotes de la Diócesis de La Vega el P. Francisco Jiménez decía “Como hombre y como sacerdote, siempre me ha impresionado la paz que refleja en su vida, su modo sencillo y su peculiar profundidad para tratar cualquier tema o cualquier problemática que se le presente. Sin lugar a dudas, estar un momento al lado del Padre Mateo es poder tener la oportunidad de estar frente a un sacerdote que refleja una paz interior y una auténtica libertad”.
Y los seminaristas del Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino decían del P. Mateo: “Es un maestro de la vida y de la experiencia. Siempre apela al ejemplo ya que esto enseña más que los conceptos. Nos repite en cada clase que él no enseña para el examen, sino para la vida. A este enseñar para la vida su estilo disciplinado. El ha realizado grandes hazañas en esa empresa humana de enderezar los entuertos de nuestra autoimagen, de nuestros sentimientos y de nuestras afectividades personales. El ha sido una gracia de Dios para nuestro seminario, pero también, según él mismo, es una gracia de Dios ayudar a que los seminaristas salgan a buen sendero. ¡Gracias Padre Mateo! ¡Felicidades por el resto de su vida sacerdotal!”.
Contentémonos con estos testimonios. Y al querido Padre Mateo Andrés nos queda decirle: Gracias del alma por su amistad y su testimonio. Un día, cuando el Señor lo disponga, nos encontraremos de nuevo con usted y para siempre.
P. Fausto R. Mejía Vallejo
Fallece madre del Padre Abrahán Apolinario
Junio 24, 2008
Hermanas y hermanos,
Agradezco de corazón todas las muestras de fraternidad y solidaridad que he recibido de muchos de ustedes. Para mi familia y para mí ha sido un aliento en este momento de dolor y esperanza. Gra-cias por sus mensajes y llamadas y sobretodo gracias por sus oraciones por mi Mamá.
El miércoles 18 de junio, tuvimos la Misa de novenario en la misma iglesia de La Medalla Milagrosa donde tuvimos el funeral. Esta ubicada en la calle 5-A del barrio INVI de Los Mina.
MARCELINA ALTAGRACIA ABREU LIRIANO (HILDA)
19 Junio 1932 - 9 Junio 2008
Mamá nació en La Guama, provincia Espaillat, el 19 de junio de 1932. Hija de Basilio Abréu y Sarita Liriano. Fue la mayor de 14 hermanos, a quienes desde niña empezó a cuidar como otra madre. Se casó con José Eugenio Apolinario en 1950, con quien tuvo 8 hijos: María, José Abraham (sacerdote), Mercedes (Altagraciana), Rosa, Soraida, Altagracia, Mery y Maribel.
En el año 1955, emigró con su único hijo y sus dos hijas a Santo Domingo, donde nacieron las cinco restantes. Para sostenerlos realizó diversos trabajos: Manualidades, obrera en una fábrica de zapatos, doméstica en casas de familia, hasta que en el año 1962, ingresó como operaria a la Textil de Los Mina, donde trabajó por 27 años, labor que combinó con sus tareas en el hogar y los trabajitos de costura y venta de dulces con los que completaba sus ingresos para criar esta larga familia.
Fue una mujer de fe, fuerte carácter y solidaria con la familia, vecinos, amigos y necesitados en general, acogiendo en su pequeña casa personas necesitadas de albergue o apoyo. Formó parte desde sus inicios de la Parroquia de La Medalla Milagrosa, donde participó de distintos grupos apostólicos y de oración.
Se distinguió por su sinceridad y discreción, ya que nunca fue amante de chismes, ni cuentos de barrio. Así educó a sus hijos, inculcándoles siempre el valor de la higiene, la responsabilidad y sobre todo la honestidad.
Al perder a su esposo en 1980 siguió con actitud heroica su misión de madre. El Señor la llamó a su lado el 9 de junio del 2008 después de una larga enfermedad en la que dio testimonio de disciplina, perseverancia y gratitud. De esto son testigos el personal y los pacientes renales del Hospital Padre Billini y del Instituto de Diabetes de Los Ríos. Nuestra gratitud a los que con tanta dedicación y cariño la cuidaron en estos últimos cinco años.
Fue más que una madre, una amiga, ya que siempre sabía qué decirle a cada uno de sus hijos con las palabras correctas en el momento indicado, siendo sincera pero sin llegar a ofender. Y sobre todo siempre estaba pendiente de los detalles de cada uno de nosotros.
Dios la acoja junto a El y a su Madre, en quien tanto confió. Desde allí esperamos que siga cuidando a sus hijos, nietos y a los que amó.
Tres sacerdotes: Hilario, Batista y Disla, gloria y prez del clero dominicano, celebran sus 50 años de vida sacerdotal, en Santiago.
Junio 24, 2008
El Padre Juan Evangelista Disla imita y honra a su patrono, el discípulo predilecto de Cristo, como hombre puro, inocente, sin dolo, humilde, de corazón transparente, y en su vida de pastor muy servicial y dando lo mejor de sí.
Queridos hermanos:
En medio de la sencillez de este día y lugar y en forma, podíamos decir, silenciosa, nos congregamos aquí para enaltecer y agradecer el sacerdocio de Cristo en la Iglesia en estos tres dignos y queridos sacerdotes: César Augusto Hilario Brito, Juan de la Cruz Batista Rodríguez y Juan Evangelista Disla Almánzar, en su quincuagésimo aniversario de su ordenación sacerdotal.
Este acto es un canto de acción de gracias al Señor. Es el magnificat de la Virgen María que sigue proclamando la Iglesia. Como exclamaba San Ambrosio: “viva en nosotros el alma de María para ensalzar al Señor; viva en nosotros el espíritu de María para glorificar a Dios”.
En estos tiempos de crisis y difíciles para la Iglesia, nuestro gozo se redobla por tratarse de tres sacerdotes que con humildad han mantenido en alto la dignidad sacerdotal y son coronados con el don y la diadema de la fidelidad. Son una gloria del clero arquidiocesano de Santiago, de toda la nación Dominicana y yo añadiría, gloria de la misma Iglesia universal.
Nunca ha sido fácil practicar la virtud. Pero con la gracia de Dios y el esfuerzo propio, unido a la fidelidad, estos hermanos nuestros, han cumplido con su misión, ungidos por el Espíritu Santo, elegidos por el Señor, configurados ontológicamente con Cristo-sacerdote. Equipados espiritualmente de esta manera, han sido enviados con el poder y espíritu de Cristo pastor, como dispensadores de los misterios divinos, y como testigos del amor misericordioso de Dios Padre. Con su celo pastoral han podido potenciar la vocación específica de todo cristiano, y a la vez han podido estar en el mundo sin ser mundanos. Han vivido su largo sacerdocio con inmensa alegría, irradiada a sus hermanos sacerdotes, a los fieles y al mismo mundo.
Podemos repetir con el Salmo 73: ¡“Qué bueno es Dios para el honrado, el Señor para los limpios de corazón!”; y con el otro salmo, el 89: “Cantaré eternamente la lealtad del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades”.
Ya se ha escrito y hablado del recorrido humilde y luminoso, muchas veces desapercibido, pero fecundo, de estos tres sacerdotes, figuras prominente de la Iglesia, como hemos dicho.
Pero, recordamos algunos datos: César Augusto Hilario, nacido en Moca, el 8 de abril de 1934, ordenado sacerdote en Roma por Mons. Hugo Eduardo Polanco Brito, el 27 de julio de 1958. Licenciado en música sacra, en el mismo Roma; nombrado director del coro de Catedral, fundador del Orfeón de Santiago y párroco de varias parroquias entre ellas el Santo Cura de Ars y actualmente San Pedro y San Pablo, del Ensueño, en esta ciudad.
El padre Hilario, con su alta musicalidad ha sabido llenar de júbilo y de admiración a toda la ciudad de Santiago y al país. La música es una de las artes que más nos emocionan y elevan nuestro espíritu. San Agustín decía que una liturgia bien organizada, delicada y devotamente desarrollada, con sus bellos y piadosos cantos, le ayudaron a él para su conversión radical a Dios; y que esas mismas liturgias con sus melodías sublimes y la armonía, y dulzura de sus voces pueden mover a los que no creen en Dios a encontrar a Dios.
Excúsame, padre Hilario, si musito al oído de ustedes, dentro de la cierta privacidad de este acto, un secreto de tu intimidad sacerdotal. Otro sacerdote, compañero tuyo me confió que cuando tú celebrabas los 25 años de tu sacerdocio le habías comunicado tu paz y satisfacción en el corazón, por que en esos 25 años nunca habías subido al altar con el alma manchada con pecado grave; sino con dignidad sacerdotal, dentro de nuestras limitaciones humanas. Cuando yo escuché esa confidencia (nunca iba a suponer otra cosa en ti) pero subió de punto mi aprecio a tu persona; aunque yo no soy dado a expresar mis afectos, y preferencias. Alguien ha dicho más bien, que soy un hombre frío.
Mons. Juan de la Cruz Batista, nacido en Dicayagua, Jánico, el 25 de noviembre de 1930. Ordenado sacerdote el 15 de junio de 1958, especializado en catequesis, en Manizales, Colombia; miembro de una larga familia que contaba con 3 religiosas, 2 religiosos, y él como presbítero. Sus primeras parroquias fueron las de Luperón y el Mamey. Pionero en la catequesis de esta diócesis y en el país. También fue, entre otras parroquias, párroco de la Catedral y de Ntra. Sra. del Rosario en Moca, y de Santa Ana de Nibaje.
Personalmente lo que más he admirado en Mons. Batista ha sido su espíritu de trabajo y de lucha. De sacerdote jovencito y mientras su cuerpo ha tenido vigor ha sido un apóstol y misionero incansable, sobre todo en parroquias muy difíciles, como Luperón, El Mamey, Gaspar Hernández y otras más. Tuvo días de plena actividad pastoral por esas zonas rurales, montañosas, en que después de un día intenso de labor venía a tomar algún alimento al regresar a su casa, en la prima noche. Pero lo más interesante era que en medio de esa vida tan dura y humanamente áspera, siempre exhalaba la alegría de su corazón misionero, la felicidad de que habla el Señor al decir que siente más dicha el que da que el que recibe, el que se pone a servir a los demás, y no espera ser servido (cfr. Hechos 20, 35).
Decía el anterior patriarca de Lisboa, Cardenal Ribero, que el sacerdote que en medio de tantas renuncias y fatigas proyecta esa gran alegría, es el mejor y más convincente testimonio que se puede dar al mundo. Y el mismo sacerdote no se imagina el bien que hace. Claro, eso supone que vive su vocación en intimidad con Cristo por medio de la oración, y bajo el manto protector de nuestra bondadosa y solícita Madre, La Virgen María. Cuando una persona está motivada por un auténtico amor y con la gracia de Dios se hace capaz de llevar a cabo las hazañas más arduas, pero altamente nobles.
Además, Juan de La Cruz, de niño, fue templado y forjado en esa vida de trabajo y de austeridad. Ese trabajo honesto que, en expresión del Papa Juan Pablo II, es manifestación de servicio y de amor.
El Padre Juan Evangelista Disla, nació en Conuco, Salcedo, el 27 de diciembre de 1933, ordenado sacerdote con Juan de La Cruz Batista el mismo 15 de junio de 1958, por Mons. Hugo Eduardo Polanco Brito. Su padre, Don Sabá, era muy culto y tenía una gran biblioteca. Fuera de las horas de su trabajo, se pasaba el tiempo leyendo (un ejemplo para las personas de hoy, incluso de Iglesia, que talvez nos dejamos arrastrar por el activismo y caemos en la vida irreflexiva y superficial). El Padre Juan Evangelista Disla y su hermano Mons. Pedro Vinicio Disla son sacerdotes ejemplares y verdaderos pastores de sus fieles.
El R. P. Juan Evangelista ha ido dejando jirones de su dinámica y piadosa juventud entre otras parroquias, en las del Santo Cura de Ars, Santa Cruz de Mao, Tamboril, mi municipio natal, y últimamente en Cayetano Germosén. En su pastoral siempre ha tenido preferencia por los niños y jóvenes, esperanza del mañana. Cuando era trasladado se originaba un pugilato entre la parroquia que dejaba y la nueva que se le asignaba. Él se quedaba neutral en manos de la obediencia a la Madre Iglesia.
El Padre Juan Evangelista Disla imita y honra a su patrono, el discípulo predilecto de Cristo, como hombre puro, inocente, sin dolo, humilde, de corazón transparente, y en su vida de pastor muy servicial y dando lo mejor de sí. Yo lo tuve de vicario parroquial en la Parroquia Santo Cura de Ars, Pueblo Nuevo, y lo tenía como un ángel de la guarda que me acompañaba en todo.
Queridos sacerdotes:
Es verdad que “ningún ser humano puede vivir sin amor”, como expresaba Juan Pablo II, pero el amor que en realidad llena el alma a profundidad no es el sensual, sino el gratuito, el de entrega total a Dios y a los hermanos; el producido por una intimidad afectuosa con el Señor.
Sintámonos siempre privilegiados y alegres, aun en las pruebas, por haber puesto Jesús sus ojos con cariño en nosotros y habernos mirado con predilección (cfr. Mc. 10, 21); al elegirnos “para estar con Él” (Mc.3, 14) y para honrarnos teniéndonos como sus amigos (cfr. Jn.15, 15).
Si meditamos mucho en esto no envidiaremos los placeres de este mundo, ni nos apegaremos desordenadamente a las cosas terrenales, a ejemplo de San Pablo que las tenía por muy poca cosa (“como basura, dice el texto”) (cfr. Filp. 3, 7). Yo lo he comprobado con tantas personas, entre ellas laicos y laicas, que llenos sus corazones de Dios, sienten necesidad de pocas cosas de este mundo.
Pero como dice el adagio, la nobleza obliga.
La Virgen María, Nuestra Madre del cielo, en revelación privada, nos dice a nosotros los Sacerdotes, sus Hijos Predilectos: “enorme es esta responsabilidad y, con un profundo recogimiento, yo pediría a mis hijos, los sacerdotes, a quienes amo entrañablemente, que meditaran sobre la grandeza del sacerdocio. Los espíritus celestes los miran complacidos; tan alta dignidad, de “gloria y honor fue coronada”. Pues, siendo los Ángeles espíritus puros, no pueden realizar milagro tan sublime como es el de la consagración. (María Puerta del Cielo, no. 27.4, Pág.343, Ediciones Consuelo, Barcelona 1995).
Y en otro lugar la Madre del Cielo nos dice: “Mediante las palabras de la consagración, el sacerdote hace que Jesús venga sacramentalmente al altar. Aquel que toma en sus manos el Cuerpo sacrosanto de Jesús y lo muestra a los fieles para que le rindan adoración, ha de ser tan puro como los ángeles y tan casto como la mujer que el Altísimo eligió para Madre del Verbo Humanado, Virgen y Madre castísima”. (María, Trono de la Sabiduría, no.22.8, Pág. 396, Ediciones Consuelo, Barcelona 1994).
Claro, ya lo sabemos, la castidad perfecta y perpetua es un don precioso que viene de lo alto, que no perciben los ojos del mundo, sino los que han sido llamados a vivirla (cfr.Mt.19, 11); pero a la vez ese Don tenemos nosotros que conquistarlo con la oración y la fidelidad. Ya lo decía el eminente teólogo Rhaner: “lo que se recibe como un don, luego hay que conquistarlo con la fidelidad”.
Pero se necesita mucha humildad y amor en la persona llamada para que acepte esa sumisión amorosa y entrega generosa al soberano Señor de todas las cosas; imitando la radicalidad evangélica de Jesús y de María.
Alabado sea Nuestro Señor Jesucristo.
Lo que aprendí del padre Mateo Andrés
Junio 24, 2008
La caridad pastoral es “el principio interior, la virtud que anima y guía la vida espiritual del presbítero”, siendo su contenido esencial “la donación de sí, la total donación de sí a la Iglesia, compartiendo el don de Cristo y a su imagen y estas virtudes la vivió el P. Mateo…
Un sacerdote sobre una mula no es nada, pero si lo impulsa la fuerza del amor, puede hacer verdaderos milagros de cariño en sus fieles. Puedo decir, el sacerdote que no tiene mucha lástima de los pecadores es medio sacerdote, eso aprendí del P. Mateo Andrés.
La caridad es lo que lleva en su corazón y esa es su fuerza y secreto… Esta caridad lo lleva a sentirse “amigo” de todos, de sus paisanos y feligreses, pero también de sus hermanos sacerdotes.
Hay que tener clara conciencia de que su unión con Cristo pasa no solamente por la vida de oración sino que ésta debe estar íntimamente unida con la acción apostólica constante, lo repetía en clase.
Sabe que la vocación sacerdotal implica que Dios lo quiere “contemplativo en la acción” y que, precisamente, en la acción apostólica es donde él desarrollará su camino de unión con Cristo y de transformación espiritual. Así nos enseñó Padre Mateo a vivir nuestro sacerdocio. Es vivir en la sencillez de lo cotidiano la fe, la esperanza y la caridad.
En definitiva, los santos serán los que “han manifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme constancia” (1Tes. 1, 3). Pero esta santidad implica un camino cuyo punto de partida está en el deseo mismo de ser santos: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados” (Mt. 5, 6). La justicia de la que aquí se habla es la justicia del Reino, que la Biblia identifica con la santidad. Y la promesa contenida en las bienaventuranzas es para aquellos que tienen un vivo deseo (”hambre y sed”) de ser santos.
El hombre santo es el que se identifica con su misión. Soy santo en la medida que me adhiero a una misión que en el corazón de Dios, es la mejor identificación del P. Mateo, con relación a su misión en la formación de los sacerdotes. Cuando encuentro mi sitio y meto el corazón en mi misión, se me hace carne la santidad de la misión que Dios tiene encomendada para mí. Por supuesto que no se da nunca una coherencia perfecta, excepto en la Virgen. Siempre hay una brecha -y a veces un abismo- entre ese proyecto amoroso que descansa en Dios y mi adhesión libre a Él.
Pero lo importante es que todos aprendimos de Mateo a ser sacerdotes. En el Corazón del Señor hay un proyecto santo para mí. La santidad es ese diálogo, ese “tire y afloje” misterioso, por momentos muy gozoso, por momentos doloroso, entre un proyecto y una libertad que se adhiere a Él fielmente. La santidad se identifica con su misión: su misión de formador y educador.
“Ser Santo” llevando a otros a la Santidad, fue la vida de P. Mateo.
La caridad pastoral es “el principio interior, la virtud que anima y guía la vida espiritual del presbítero”, siendo su contenido esencial “la donación de sí, la total donación de sí a la Iglesia, compartiendo el don de Cristo y a su imagen, y estas virtudes las vivió el P. Mateo…
No es sólo aquello que hacemos, sino la donación de nosotros mismos lo que muestra el amor de Cristo por su grey. La caridad pastoral determina nuestro modo de pensar y de actuar, nuestro modo de comportarnos con la gente “…Esta caridad pastoral del sacerdote no sólo fluye de la Eucaristía, sino que encuentra su más alta realización en su celebración, así como también recibe de ella la gracia y la responsabilidad de impregnar de manera “sacrificial” toda su existencia… Esta misma caridad pastoral constituye el principio interior y dinámico capaz de unificar las múltiples y diversas actividades del sacerdote.
El verdadero pastor se santifica llevando a la santidad a su rebaño. Realidad incontestable, pero que no siempre en la actualidad se tiene en cuenta en el trajinar de las actividades parroquiales, muchas veces marcadas por el activismo y la dispersión. La organización de la parroquia y todas sus obras tienen como última meta la santidad de sus miembros. Y porque nadie puede quedar excluído de la Vida Eterna, la parroquia se hace “misionera” para que “todos tengan Vida y la tengan en abundancia” (cfr. Jn. 3, 15; 15, 8).
La caridad pastoral debe impulsar y estimular así “al sacerdote a conocer cada vez mejor la situación real de los hombres a quienes ha sido enviado; a discernir la voz del Espíritu en las circunstancias históricas en las que se encuentra; a buscar los métodos más adecuados y las formas más útiles para ejercer hoy su ministerio. De este modo, la caridad pastoral animará y sostendrá los esfuerzos humanos del sacerdote para que su actividad pastoral sea actual, creíble y eficaz.
En la sinagoga de Nazareth, Jesús, quien “siendo rico se hizo pobre” (2 Cor.8, 9)- se aplica la profecía de Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí… Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres” (Is. 61, 1-2, cf. Lc 4, 18), Y entre los signos mesiánicos que Jesús da a los enviados de Juan Bautista enumera que “el Evangelio es anunciado a los pobres” (Lc 7, 22).
Por tal razón, desde su mismo inicio, la Iglesia anuncia el Evangelio a los más necesitados –los desdichados-, y son los pobres, los enfermos y los sufrientes quienes reciben espontáneamente el anuncio del Reino de Dios instaurado en Jesucristo.
La opción por los más necesitados no puede ser una postura ideológica ni estereotipada. El sacerdote vive de una forma austera y pobre, entregando la mayor parte de su tiempo a la atención de los enfermos, a ayudar a los indigentes y a buscar a los pecadores. Su ejemplo ilumina a quienes hoy desean seguir las huellas de Cristo –que fue enviado a evangelizar a los pobres– como signo de la auténtica evangelización.
Por otra parte, la caridad pastoral implica una cierta manera de “estar ante el otro” y de relacionarnos con él. Por eso aquello que Simone Weil afirma de la relación con el desdichado puede ayudarnos a descubrir el tipo de relación que desde la caridad pastoral, hemos de establecer –a imagen de Cristo Pastor – con el que sufre:
“Los desdichados no tienen en este mundo mayor necesidad que la presencia de alguien que les preste atención. La capacidad de prestar atención a un desdichado es cosa muy rara, muy difícil; es casi –o sin casi– un milagro. Casi todos los que creen tener esta capacidad, en realidad no la tienen.
El ardor, el impulso del corazón, la piedad, no son suficientes… La plenitud del amor al prójimo estriba simplemente en ser capaz de preguntar: “¿Cuál es tu tormento?”. Es saber que el desdichado existe, no como una unidad más en una serie, no como ejemplar de una categoría social que porta la etiqueta “desdichados”, sino como hombre, semejante en todo a nosotros, que fue un día golpeado y marcado con la marca inimitable de la desdicha. Para ello es suficiente, pero indispensable, saber dirigirle una cierta mirada. Esta mirada es, ante todo, atenta; una mirada en la que el alma se vacía de todo contenido propio para recibir al ser al que está mirando tal cual es, en toda su verdad. Sólo es capaz de ello quien es capaz de atención”
Convencido de que el testimonio evangélico al que el mundo es más sensible, es el de la atención a las personas y el de la caridad para con los pobres y los pequeños, con los que sufren. La gratuidad de esta actitud y de estas acciones, que contrastan profundamente con el egoísmo presente en el hombre, hace surgir unas preguntas precisas que orientan hacia Dios y el Evangelio.
En la Misión que cada uno recibe se cifra esencialmente la forma de santidad. Esa misión, esa manera cómo ha de entregarse cada uno a la comunidad depende del Espíritu y hay que preguntárselo, para ir encontrando ese sitio o ese modo desde donde Dios quiere que yo ame y sirva: si lejos o cerca, si sano o enfermo, si triunfante o perdedor, si hablando o callando. A través de la oración, de su inspiración, del discernimiento, de los acontecimientos de la vida, el Señor me irá “ubicando”. Condición previa para esto es la renuncia evangélica, la “indiferencia” como la llama San Ignacio, el estar dispuesto a “venderlo todo y seguirlo”, y ”entrar por la puerta estrecha”. Esos son los santos. Y el Pueblo Fiel sabe quiénes son sus santos.
La petición más radical del hombre religioso, que resume en sí la gloria de Dios, el orden del mundo y el fin de la vida, es “hágase tu voluntad” esto fue el P. Mateo. Cambiando el impersonal pasivo a voz activa, concreta y personal, “quiero hacer tu voluntad”. Y para poder cumplir la voluntad de Dios, tengo que conocerla. Esa es mi obligación, mi privilegio y mi deseo. Buscar para saber, y saber para actuar. Aprender a tomar las mil decisiones diarias, pequeñas y grandes, fáciles y difíciles, de sorpresa o de rutina, que integran mi vida, con atención y fe, con conocimiento de causa y alegría de ejecución. Si son las decisiones las que hacen la vida quiero que mis decisiones sean lo mejor que puedan ser. Quiero dominar el arte de elegir. Quiero saber escoger.
El Pueblo fiel sabe por instinto que los santos son los grandes regalos que Dios le hace, no sólo como patronos a quienes se puede invocar…, sino también como grandes luminares de consuelo y de fervor que Dios ha colocado en medio de su Iglesia. Son para el pueblo sobre todo una nueva forma de imitación de Cristo en la vida de todos los días, son una imagen y ejemplificación del Evangelio en la vida diaria.
El santo es un fenómeno teológico que encierra en sí una doctrina viva, fecunda y adaptada a la época… En el santo lo capital no es su acción heroica sino la decidida obediencia con la que se entregó a su misión y el no poder entender su existencia despegada de ella. Hasta luego P. Mateo.
Padre Jesús Castro Marte
Vicario Episcopal del Clero
Arquidiócesis de Santo Domingo.
SALUD: Cómo inyectarse la insulina
Junio 24, 2008
Primero lave las manos con agua y jabón y séquelas con toalla limpia. En el sitio de la inyección aplique alcohol o simplemente agua y jabón y séquese con un paño limpio.
Limpie con alcohol y algodón la tapa de goma del frasco e inyecte la misma cantidad de aire que la insulina que va a sacar, para evitar que se forme un vacío dentro del frasco.
Para extraer la insulina, ponga el frasco boca abajo y luego aspire la cantidad exacta que se va a inyectar. Para inyectarse, sujete la jeringa como si fuera un lápiz y proceda a introducir la aguja sin temor a través de la piel, en forma perpendicular. Si es delgado, incline ligeramente la aguja, formando un ángulo de 45 grados, para que de esta forma la insulina se deposite en la capa de grasa debajo de la piel, y no en el músculo.
El abdomen es el sitio más idóneo para inyectarse la insulina, pues es donde se absorbe más rápido, es menos doloroso y tiene mayor área. Otros sitios, por orden descendente en velocidad de absorción, son: los brazos, en el área de arriba y atrás, donde hay grasa; las nalgas, en cualquier parte; y los muslos en su parte superior y externa.
Inyéctese siempre en la misma parte del cuerpo; así sabrá cómo reaccionará su organismo. Una forma de sacarle provecho a esta situación es inyectándose en el abdomen antes del desayuno y del almuerzo, y en las nalga o en los muslos antes de cena o antes de acostarse. Así, la insulina pasará más lentamente a la sangre, con lo que podemos evitar la hipoglucemia nocturna.
De todas maneras, no se inyecte siempre en el mismo sitio, pues el tejido subcutáneo puede lesionarse y presentar complicaciones. Deje por lo menos una pulgada entre una inyección y otra, y vaya cambiando constantemente de sitio en la misma área.
También debemos tener presente que si ejercitamos los músculos del área de la inyección, la insulina se absorberá más rápido. Por ejemplo, si usted va a correr y se inyecta en las nalgas o en los muslos, la insulina pasará a la sangre más rápidamente que si se inyecta en el abdomen o en los brazos, y por lo tanto, puede sufrir una hipoglucemia.
Es aconsejable evitar los ejercicios intensos durante el tiempo de efecto máximo (o pico) de la insulina por la misma razón.
En el abdomen se puede inyectar en cualquier sitio donde haya grasa debajo de la piel, excepto 2 pulgadas alrededor del ombligo.
* Tomado del libro de nuestra autoría, “Diabetes: guía médica y nutricional”.
SALUD: Alergia Nasal (Rinitis alérgica)
Junio 24, 2008
La rinitis alérgica es una enfermedad conocida por muchos como fiebre de heno, se caracteriza por secreción nasal, tos, estornudos, inflamación de la faringe, comezón en la nariz y los ojos. También hay inflamación de la mucosa de la nariz provocada por una reacción alérgica relacionada con diferentes factores como el polen de muchas flores, contaminantes ambientales, alimentos, perfumes, detergentes, ambientadores y hongos entre otros.
Lo que primero empieza a sentir este individuo es comezón en la nariz, los ojos y la garganta. Después puede aparecer lagrimeo, estornudo, irritabilidad, congestión y secreción nasal. En muchos pacientes se presenta dolor de cabeza y falta de deseo de comer.
MANEJO Y DIETA
Ante todo debemos establecer la causa. Si logramos determinar el elemento que está desencadenando el problema simplemente tratamos de eliminarlo y todo se resolverá de manera definitiva. Sin embargo, no siempre esto es posible y nos vemos obligados a tratar de que el cuerpo responda de otra manera, menos drástica, frente a los estímulos que producen esta reacción tan exagerada, que buscando protegernos produce daño. A medida que logremos que la respuesta de nuestro organismo sea normal, como de hecho sucede con la mayoría de las personas, irá desapareciendo la enfermedad.
Se debe tener sumo cuidado con las gotas usadas para mejorar la congestión nasal porque, muchas de ellas, causan elevación de los niveles de presión arterial. Al respecto la prestigiosa publicación British National Formulary, en su volumen número 9, afirma que no existe evidencia científica de que estos fármacos tengan el más mínimo valor. Otra razón para no recomendar el uso de un gran número de estos medicamentos es que tienen muy poca efectividad, ya que pueden causar el llamado fenómeno de rebote, es decir, que pueden llegar a no producir ninguna acción beneficiosa e incluso en algunos casos el paciente puede ir aumentando su dosis para lograr una mejor respuesta y llegar a consumir cantidades peligrosas.
Si es necesaria una acción descongestionante de urgencia, se recomienda que la persona afectada recurra al uso de la infusión de flor de manzanilla o borraja, luego se cuela bien y se le agrega un poquito de sal, después la echamos en un frasco gotero y el paciente, aunque sea un niño pequeño, se le puede instilar una o dos gotitas en la nariz y esto le ayudará bastante a mejorar la sintomatología. En los casos de los adolescentes, jóvenes y adultos, que no sientan mucha mejoría con estas gotas, se aconseja hacer los vapores de hojas de salvia o de eucalipto. También se puede preparar, de la misma forma, con hojas de naranja agria y será igual de efectiva que las anteriores.
En la dieta diaria de esta persona no debe faltar el yogur que contiene bacterias protectoras de nuestro organismo frente a los procesos infecciosos y alérgicos. Son los llamados microbios amigables entre los cuales están el Lactobacillus bulgaricus, las Bífidobacterias y el Lactobacillus acidophillus. Una investigación realizada en la universidad de California confirma estas informaciones al demostrar que los pacientes con rinitis que toman yogur a diario sufren menos de las crisis que los que no lo consumen. Esta acción es segura si se toma por lo menos cuatro onzas del producto una vez al día.
Este paciente debe consumir alfalfa –que puede tomarla en comprimidos, comerla de forma directa o los germinados crudos junto a la ensalada o licuados- porque aporta mucho magnesio, un mineral que ayuda, de manera muy significativa, a prevenir las crisis de rinitis alérgica. Los germinados de alfalfa se consiguen sin ninguna dificultad en los frigoríferos exhibidores que contienen las ensaladas en los supermercados. Otros alimentos que este paciente debe comer a diario porque aportan mucho magnesio son aguacate, maní, lechosa, guineo, soya, manzana, arroz integral, limón, nueces, melón, naranja, semillas de girasol, salmón y trigo. Además de este importante beneficio ese mineral interviene en cientos de procesos enzimáticos del cuerpo humano, ayuda a relajar las fibras musculares lisas, previene el depósito de sustancia en la capa interna de las arterias y colabora con la fijación del calcio en los huesos, por lo que es bueno para prevenir la osteoporosis.
Santiago, Escuela Nacional de Sordomudos • Junio, mes del sordomudo - Rompiendo las barreras del silencio
Junio 23, 2008
La Escuela Nacional de Sordomudos en Santiago da a conocer las actividades que, con motivo de la celebración del mes del sordomudo se han programado, e invitan a toda la comunidad de Santiago a participar de las mismas
La escuela es una institución sin fines de lucro; su misión es “Romper las Barreras del Silencio” para que nuestros sordos sean reconocidos como un ente social.
El símbolo es el oído, con sus colores azul y blanco. El azul significa la alianza con el saber y el desarrollo humano, y el blanco significa pureza.
Fundada el 31 de octubre de 1970, por el señor Luis Manuel Tejada Pimentel y la colaboración de su esposa Beatriz de Tejada, ambos presidentes a nivel nacional de la Asociación.
Gracias a la señora Norma Isabel Almonte de Espinal, que por unir los mismos sentimientos recurrió a ellos, logrando así la apertura de esta escuela en la ciudad corazón “Santiago”. Desde entonces hemos perseguido una visión, la de continuar brindándoles el pan de la enseñanza a los discapacitados sordos con un espacio físico adecuado para este tipo de educación.
Les ofrecemos a nuestros niños/as a nivel técnico:
*Peluquería, Belleza, Costura, Manualidades, Cerámica, Pintura, Computadora, otros.
Tenemos en la actualidad 16 jóvenes preparándose en el área de Peluquería y Belleza.
Comenzamos con una matrícula de 8 alumnos y en la actualidad tenemos 235, por lo que cada uno/a de los que laboramos aquí tratamos a nuestros alumnos como a nuestros hijos/as.
El método que utilizamos es de comunicación total con técnicas especializadas como:
*Terapia del habla (lectura labial (articulación), lectura ideovisual, respiración, motricidad fina, motricidad gruesa, escritura), Escritura, Signos americanos, Clave de Fifcheralf; alfabeto dactilológico (deletreo del alfabeto con las manos), el Programa de contenidos de la Secretaría de Educación, con los niveles de Educación Inicial y Educación Básica y sobre todo Educación Especial para sordos.
Les invitamos a que se unan a nuestro equipo y participen en las actividades que tenemos con motivo de celebrar a Junio ‘Mes del Sordo”.
El pasado día 6, celebramos una misa en acción de gracias, en la Iglesia La Altagracia, donde participaron nuestros estudiantes, este día es dedicado a los sordos en el calendario escolar.
- Visitas a nuestra institución de varias personalidades durante el mes.
-Compartir con vecinos, los padres, los maestros (por celebrar también su mes), competencias y juegos deportivos.
-El viernes 20- Graduación en el Colegio De la Salle, Hora: de 3:00 pm a 6:00 pm. Los esperamos…
-Del Lunes 23 al Miércoles 25, Reinscripción.
Agradecemos a toda la comunidad de Santiago por el apoyo brindado desde nuestra fundación y sobre todo a los padres de nuestros alumnos sordos, por depositar tanta confianza en nosotros. Además, a todas las instituciones públicas y privadas por su colaboración incondicional.
Un galardón a nuestra Presidenta del Patronato y Fundadora Doña Norma Almonte de Espinal y a todo el equipo que con amor se ha dedicado a esta educación sin pensar en horarios ni remuneraciones económicas.
“La tarea de hacer el bien es fácil cuando es realizada por muchos, «Juntos romperemos las barreras del silencio”.
Los envío como a ovejas
Junio 23, 2008
No tengan miedo a los que matan el cuerpo Pero no pueden matar el alma… Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo.
Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi padre del cielo. (Mt. 10, 28 y 32)
Cristo advierte a los apóstoles, que les envía como ovejas en medio de lobos. Ciertamente, los apóstoles son las ovejas y ¿quiénes son los lobos?
Sanedrines, judíos y tribunales pueden ser estos lobos. Fundamentalmente los fariseos. Pero también pueden entrar los gentiles.
El cristiano de ayer, de hoy y de siempre, debe ser prudente como una serpiente y sencillo como una paloma. Todo hombre cristiano que vive en sociedad debe tomar este consejo: prudente como serpiente, sencillo como paloma.
Pero, ¿son prudentes las serpientes? Se nos ha enseñado que la prudencia es moderación y cautela en la manera de actuar. También se nos ha dicho que es sensatez y buen juicio. Vuelvo y me pregunto: ¿Son prudentes las serpientes? Lo que ocurre es que el Señor conoce lo de la serpiente del Paraíso. La serpiente era el animal más astuto, de cuantos el Señor Dios había creado. (Gn. 3, 1) Esa astucia es el arumin aramaico que equivale a hábil, astuto, prudente como lo entenderíamos ahora en buen castellano.
El apóstol o el enviado por Jesús, en su época, tenía que cuidarse de los tribunales judíos y paganos y el sanedrín.
¿Por qué sencillos como palomas? Es que las palomas no son fáciles de agarrar.
Se me puede objetar que en los tiempos presentes no tenemos fariseos ni sanedrín como en la época de Jesús en la tierra. Pero ahora tenemos libres pensadores, ateos intelectuales, científicos materialistas, racionalistas a su modo y manera. Estos no nos quitarán la vida material, pero si ante ellos no usamos la astucia de las serpientes envuelta en la sencillez de las palomas, nos pueden desviar del camino de la santidad, que es la mejor de todas las sabidurías.
LA PREGUNTA DE HOY: ¿Por qué hace tanto daño el miedo?
Junio 23, 2008
En la vida hay sólo dos actitudes esenciales: la actitud de miedo y la actitud de amor. Fíjese que digo “actitudes”, no “sentimientos”. La actitud de amor produce paz, confianza, alegría, comunicación fácil, comprensión, convivencia agradable, etc. Y todas estas cosas son, precisamente, las que nos pueden hacer felices.
San Lucas escribió su evangelio en griego. Y es el único evangelista que narra la parábola del hijo pródigo. Pues bien, cuando el padre de la parábola se dirige al hijo mayor, rebelde y resentido, lo llama “TEKNON”, una palabra cariñosa que traducida literalmente significa “niño mío”
Eso es lo que somos usted y yo para nuestro Padre Dios. Y a usted y a mí nos dice 365 veces en la Biblia la frase “No tengas miedo, niño mío”
El tierno amor personal del Espíritu de Dios, dejado entrar confiadamente hasta el fondo, es lo único que puede quitarnos nuestro miedo y hacernos capaces de ser felices, y de vivir y convivir con paz y comprensión.



