Mil Reflexiones Cortas
Junio 9, 2008
LOS DISCÍPULOS DISCIERNEN LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS
“Los pueblos de América Latina y de El Caribe viven hoy una realidad marcada por grandes cambios que afectan profundamente sus vidas. Como discípulos de Jesucristo, nos sentimos interpelados a discernir los signos de los tiempos, a la luz del Espíritu Santo, para ponernos al servicio del Reino, anunciado por Jesús, que vino para que todos tengan vida y para que la tengan en plenitud (Jn 10, 10)” (Documento de Aparecida, # 33).
LOS CONSAGRADOS, TESTIMONIO PARA NUEVOS DISCÍPULOS
“En comunión con los Pastores, los consagrados y consagradas son llamados a hacer de sus lugares de presencia, de su vida fraterna en comunión y de sus obras, espacios de anuncio explícito del Evangelio, principalmente a los más pobres, como lo han hecho en nuestro continente desde el inicio de la evangelización. De este modo, colaboran, según sus carismas fundacionales, con la gestación de una nueva generación de cristianos discípulos y misioneros, y de una sociedad donde se respete la justicia y la dignidad de la persona humana”. (Documento de Aparecida, # 217).
LOS CONSAGRADOS SON DISCÍPULOS Y MISIONEROS
“Las Confederaciones de Institutos Seculares (CISAL) y de religiosas y religiosos (CLAR) y las Conferencias Nacionales son estructuras de servicio y de animación que, en auténtica comunión con los Pastores y bajo su orientación, en un diálogo fecundo y amistoso, están llamadas a estimular a sus miembros a realizar la misión como discípulos y misioneros al servicio del Reino de Dios” (Documento de Aparecida, # 223).
LOS DISCÍPULOS PROMUEVEN LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
“La comprensión y la práctica de la eclesiología de comunión nos conduce al diálogo ecuménico. La relación con los hermanos y hermanas bautizados de otras iglesias y comunidades eclesiales es un camino irrenunciable para el discípulo y misionero, pues la falta de unidad representa un escándalo, un pecado y un atraso del cumplimiento del deseo de Cristo: Que todos sean uno, lo mismo que lo somos tú y yo, Padre y que también ellos vivan unidos a nosotros para que el mundo crea que tú me has enviado (Jn 17, 21)” (Documento de Aparecida, # 227).
“En nuestro contexto, el surgimiento de nuevos grupos religiosos, más la tendencia a confundir el ecumenismo con el diálogo interreligioso, han obstaculizado el logro de mayores frutos en el diálogo ecuménico. Por lo mismo, alentamos a los ministros ordenados, a los laicos y a la vida consagrada a participar de organismos ecuménicos con una cuidadosa preparación y un esmerado seguimiento de los pastores, y realizar acciones conjuntas en los diversos campos de la vida eclesial, pastoral y social. En efecto, el contacto ecuménico favorece la estima recíproca, convoca a la escucha común de la palabra de Dios y llama a la conversión a los que se declaran discípulos y misioneros de Jesucristo. Esperamos que la promoción de la unidad de los cristianos, asumida por las Conferencias Episcopales, se consolide y fructifique bajo la luz del Espíritu Santo” (Documento de Aparecida, # 232).
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