Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros: Parroquia San Antonio de Padua
Junio 23, 2008

Guayabal, Una comunidad que crece
Comenzaba a correr el siglo XX y el lugar que ahora está destinado al culto sagrado, era una simple parcela baldía de Guayabal. Era un insignificante terruño, ornamentado por una espesa capa de hierba como cualquier otro de los alrededores.
Hacia el año 1919 aproximadamente, y después de una serie de cambios involuntarios de residencia, el Sr. Santiago Núñez (Chago), médico rudimentario de la zona, decidió comprar al Sr. Ramón Encarnación el terreno donde hoy tiene asiento la Parroquia San Antonio de Padua. Allí construyó una pequeña casa dividida por escaparates donde colocaba las medicinas que indicaba a los pacientes que le consultaban.
La vocación religiosa que engalanaba a Chago Núñez era tan profunda y espontánea que detrás de los escaparates donde guardaba las medicinas colocaba cándidamente láminas e imágenes que expresaban su devoción y respeto por los santos.
Don Chago Núñez, hombre responsable y cumplidor, había hecho la promesa de comprar una imagen de San Antonio de Padua, para lo cual consultó al Padre Eliseo Bornia Ariza. El Padre Bornia, párroco entonces de la Catedral, le motivó y se comprometió a oficiar una misa cuando tal escultura llegara.
Tras el arribo de la imagen, Don Chago, en su afán de darle cumplimiento a la promesa, montó su mula y recorrió las comunidades de Puñal, Guayabal, Castillo, Canabacoa, Colorado, Arenoso, Yabanal, El Caimito, Higüerito, La Torre, Estancia Nueva, Laguna Prieta, Matanzas, Sabaneta y otras comunidades, extendiendo la invitación para tal actividad. Como era de esperarse los parroquianos respondieron masivamente y la estancia se llenó de personas y animales que transportaban a los convidados.
La multitud era cual que el Padre Bornia sorprendido y entusiasmado propuso celebrar otra misa cuando lo consideraran conveniente. Pasados varios meses fijaron la fecha para una nueva celebración eucarística. Chago repitió su campaña de invitaciones y junto al Padre Bornia se llenó de alegría por la asistencia y el entusiasmo que mostraron los convidados. Después de esto se hicieron periódicas las celebraciones y se formó la Hermandad o Sociedad de San Antonio. Esa Hermandad se encargaba de organizar un poco y cubrir los gastos del culto, ya que, sólo Don Chago se ocupaba de esto. Por su esplendidez y generosidad, Don Chago, preparaba comida abundante para todos los que asistían a su estancia los días en que se oficiaba misa. A partir de la fundación de la Hermandad de San Antonio ésta se encargaba de tales menesteres y con la buena noticia de que aún sigue ofreciendo sus servicios a la parroquia.
Después de varias visitas del sacerdote a la comunidad, surgió la idea de construir una capilla.
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