La mies es abundante y los trabajadores pocos

Junio 23, 2008

Jesús recorría ciudades y aldeas enseñando en las sinagogas, pre­di­cando el evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolen­cia. (Mt. 9, 35).

Al ver Jesús a las gentes, se compadeció de ellas, porque esta­ban extenuadas y abandonadas como ovejas que no tienen pastor. (Mt. 9,36).

Entonces dijo a sus discípulos: la mies es abundante pero los tra­bajadores son pocos; rueguen al Señor de la mies que mande traba­jadores a su mies. Entonces es un adverbio que significa en un mo­mento u ocasión.

Me parece que la actividad mi­sionera a que alude el primer pá­rrafo, no es seguida, en el tiem­po, por lo que el evangelista narra en el verso 36 que he trascrito prece­den­temente. Esa es la razón por la cual he subrayado enton­ces….

Parece que por oportunidad de la doctrina, se unen los versos 35 y 36 del capítulo 9 de Mateo, que ahora comentamos. Nos parece que el verso 35 cierra un tema y el 36 comienza otro.

El desfallecimiento de las gen­tes no es exclusivamente por falta de alimentos corporales. Lo que hace desfallecer a esas gentes es la falta del gran Pastor cuyo alimen­to principal es La Verdad.

Esas muchedumbres son la mies. Los que caminan sin pas­tor se fatigan y decaen. Para el mo­mento de la actividad misional de Cristo, hace falta pastores para esa mies transitada por muche-dum­bres.

Cristo tiene un grupo de doce colaboradores a quienes llama apóstoles. Se debía aumentar el grupo y también Jesús se vale de 72 discípulos.

Ahora tenemos apóstoles tam­bién, pero nos hace falta discípu­los que sacien a las muchedum­bres con el alimento espiritual que es La Verdad que Cristo nos ha traído.

Todavía es válido decir: La mies es mucha y los obreros pocos. 

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