La Nación requiere gestos de grandeza

Junio 23, 2008

Los países latinoamericanos tienen nombres diferentes, pero una realidad similar: carencias, desigualdades sociales, marginalidad y exclusiones que lloran ante el cielo. 

Junto a este cuadro sombrío también encontramos millones de personas que trabajan y luchan por transformar estos signos de muerte en vida. Este importante segmento de la población ha compren­dido que nuestros pueblos requieren gestos de grandeza, como lo afirmó monseñor José Luis Mo­llaghán, Arzobispo de Rosario, Argentina, quien hablando ante la Asamblea Arquidiocesana de Acción Católica, exhorta­ba a sus miembros a la pedagogía del encuentro y del diálogo, que hace mucho más que la dureza de la ley. Buscar el camino que nos lleva a superar los desencuentros.

Aquí, en nuestro país, hacen falta gestos de grandeza por la Patria. Superar la prepotencia y la arrogancia de algu­nos funcionarios a los cuales el poder los ha obnubilados y piensan que están por encima de la ley. Son hipersensibles a las críticas en vez de encontrar en ellas oportunidades para solucionar las deficiencias que no han sido capaces de solucionar.

Hay que terminar con la impunidad que tanto daño ha hecho a través de la historia. Vemos que denuncias de actos de corrupción no son investigadas con seriedad y transparencia y se quieren cubrir con las respuestas y salidas más simples, calificándolas de politiqueras. 

La Nación requiere de gestos y acciones que permitan superar la desesperanza de miles de ciudadanos/as que sueñan con una mejor calidad de vida más allá de nuestros mares. 

Frente a la crisis mundial que inicia sus latigazos hacia los países más pobres, se hace urgente la unión de todos los sectores para poder salir del túnel que nos presenta la historia y así poder ver la luz. 

Para algunos, el proceso electoral no ha pasado y siguen con las mismas discusiones y argumentos, a veces tremendistas, como si la misión fuera provocar el caos y la destrucción.  

Necesitamos gestos renovadores, cargados de optimis­mo que nos permitan trabajar y trabajar, como única vía para llegar a un puerto seguro. 

Que Dios nos ayude a construir la Nación por la que tantos de sus hijos/as han dado lo más precioso que tiene un ser humano, la vida. 

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