SALUD: Alergia Nasal (Rinitis alérgica)

Junio 24, 2008

La rinitis alérgica es una enfermedad conocida por muchos como fiebre de heno, se caracteriza por secreción nasal, tos, estornudos, inflamación de la faringe, comezón en la nariz y los ojos. También hay inflamación de la mucosa de la nariz provocada por una reacción alérgica relacionada con diferentes factores como el polen de muchas flores, contaminantes ambientales, alimentos, perfumes, detergentes, ambientadores y hongos entre otros.  

Lo que primero empieza a sentir este individuo es comezón en la nariz, los ojos y la garganta. Después puede aparecer lagrimeo, estornudo, irritabilidad, conges­tión y secreción nasal. En muchos pacien­tes se presenta dolor de cabeza y falta de deseo de comer.

MANEJO Y DIETA
Ante todo debemos establecer la cau­sa. Si logramos determinar el elemento que está desencadenando el problema simplemente tratamos de eliminarlo y todo se resolverá de manera definitiva.  Sin embargo, no siempre esto es posible y nos vemos obligados a tratar de que el cuerpo responda de otra manera, menos drástica, frente a los estímulos que pro­du­cen esta reacción tan exagerada, que buscando protegernos produce daño. A medida que logremos que la respuesta de nuestro organismo sea normal, como de hecho sucede con la mayoría de las per­so­nas, irá desapareciendo la enfermedad.

Se debe tener sumo cuidado con las gotas usadas para mejorar la congestión nasal porque, muchas de ellas, causan elevación de los niveles de presión arte­rial. Al respecto la prestigiosa publica­ción British National Formulary, en su volumen número 9, afirma que no existe evidencia científica de que estos fárma­cos tengan el más mínimo valor. Otra razón para no recomendar el uso de un gran número de estos medicamentos es que tienen muy poca efectividad, ya que pueden causar el llamado fenómeno de rebote, es decir, que pueden llegar a no producir ninguna acción beneficiosa e incluso en algunos casos el paciente pue­­de ir aumentando su dosis para lograr una mejor respuesta y llegar a consumir cantidades peligrosas.    

Si es necesaria una acción desconges­tionante de urgencia, se recomienda que la persona afectada recurra al uso de la infusión de flor de manzanilla o borraja, luego se cuela bien y se le agrega un poquito de sal, después la echamos en un frasco gotero y el paciente, aunque sea un niño pequeño, se le puede instilar una o dos gotitas en la nariz y esto le ayudará bastante a mejorar la sintomatología.  En los casos de los adolescentes, jóvenes y adultos, que no sientan mucha mejoría con estas gotas, se aconseja hacer los vapores de hojas de salvia o de eucalipto.  También se puede preparar, de la misma forma, con hojas de naranja agria y será igual de efectiva que las anteriores.

En la dieta diaria de esta persona no debe faltar el yogur que contiene bacte­rias protectoras de nuestro organismo fren­te a los procesos infecciosos y alérgi­cos. Son los llamados microbios amiga­bles entre los cuales están el Lactobaci­llus bulgaricus, las Bífidobacterias y el Lactobacillus acidophillus. Una investi­ga­ción realizada en la universidad de California confirma estas informaciones al demostrar que los pacientes con rinitis que toman yogur a diario sufren menos de las crisis que los que no lo consumen.  Esta acción es segura si se toma por lo menos cuatro onzas del producto una vez al día.

Este paciente debe consumir alfalfa –que puede tomarla en comprimidos, comerla de forma directa o los germina­dos crudos junto a la ensalada o licuados- porque aporta mucho magnesio, un mine­ral que ayuda, de manera muy significa­tiva, a prevenir las crisis de rinitis alérgi­ca. Los germinados de alfalfa se consi­guen sin ninguna dificultad en los frigorí­feros exhibidores que contienen las ensa­la­das en los supermercados. Otros ali­men­tos que este paciente debe comer a diario porque aportan mucho magnesio son aguacate, maní, lechosa, guineo, soya, manzana, arroz integral, limón, nue­ces, melón, naranja, semillas de gira­sol, salmón y trigo. Además de este im­por­tante beneficio ese mineral interviene en cientos de procesos enzimáticos del cuerpo humano, ayuda a relajar las fibras musculares lisas, previene el depósito de sustancia en la capa interna de las arterias y colabora con la fijación del calcio en los huesos, por lo que es bueno para prevenir la osteoporosis.

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