Dos Minutos: Usted es un teknon: niño mío

Junio 23, 2008

“Dime una cosa”, le dije en una ocasión a mi esposa, “¿de qué era que nosotros hablábamos antes…?”  
Estaba haciendo esta pregunta en forma jocosa. Hacía media hora que había llegado del trabajo, y durante todo ese tiempo ella había estado contándome todo lo que había hecho durante el día nuestro primer hijo, que en ese entonces tenía unos seis meses de edad. Que si comió bien, que si lloró, que si vio un perrito y se rió, que ya tiene otro pelo en la cabeza…  

Si tiene usted hijos sabrá de lo que estoy hablando. La verdad es que después que nacen los hijos, ya los padres nos quedamos sin otro tema de conversación que no sean ellos.  

Recuerdo que años más tarde nuestro segundo hijo, quien entonces tenía unos 4 años de edad, se había subido a una escalera que teníamos en el patio, y no sabía cómo bajar.  

Me di cuenta de que era una opor­tunidad para quitarle el miedo, al tiempo que le enseñaba a confiar en su padre, así que me puse debajo y abriendo los brazos le dije: “¡Tírate, que yo te aparo…!”  

El niño dudó, pero luego de unos momentos de vacilación se tiró en mis brazos, y entonces nos reímos y celebramos su “valentía”. Pues bien, el evangelio de hoy me ha recordado estos dos incidentes, por dos men­sajes que contiene. 

PRIMER MENSAJE 
En el evangelio de hoy (Mt. 10, 26-33) aparece esta frase dirigida a nosotros:  
“De ustedes hasta los pelos de la cabeza están contados” (Mateo 10, 30).  

¿Qué le parece? ¿Se le había ocurrido a usted pensar que usted es para Dios un hijo tan importante y tan querido que hasta los pelos de su cabeza están contados?. Es que para Dios usted y yo no somos más que unos niñitos pequeños necesitados de toda su atención y ternura. 

SEGUNDO MENSAJE 
También me ha recordado cómo los padres nos ocupamos de quitarles el miedo e infundirles confianza a nuestros hijos. El Señor asegura hoy que Dios está pendiente hasta “de los pajaritos del campo”. Y luego afirma:  “Ustedes valen más que todos los pajaritos juntos.” Y añade: “Así que no tengan miedo” (Mateo 10,31)  

Amigo, si usted se siente en este momento como subido en una esca­lera de la cual no sabe cómo bajarse, le voy a decir cuál es el único modo seguro de hacerlo: No tenga miedo, y tírese en los brazos de su Padre.  

Puedo decirle que conozco cien­tos de personas que han confiado en Dios, y se han tirado en sus brazos, y no conozco un solo caso en que el Señor haya dejado caer a nadie.  

Usted está pro­tegido. Hasta los cabellos de su cabeza están contados. El Señor mismo le dice que no tenga miedo, porque usted es personal­mente importante para Dios.  

¿Cambios en la SCJ?

Junio 23, 2008

Parece que toma fuerza la idea de convocar al Consejo Nacional de la Magistratura para hacer cambios en la Suprema Corte de Justicia, donde podría ocurrir la sustitución parcial o total de sus actuales miembros.   

Este es un tema delicado, tomando en cuenta que correspon­de a la Suprema Corte de Justicia elegir a los demás jueces del país, entre otras importantes responsa­bilidades, las cuales hasta ahora ha cumplido satisfactoriamente. 

Estamos de acuerdo en que las instituciones deben evolucionar, buscando siempre mejorar, sobre todo en el ámbito judicial, donde el derecho ha tenido que adaptar­se a la modernidad y a la globali­zación.    

Si bien es cierto que nuestro más alto tribunal ha realizado un trabajo encomiable, siendo el Judi­cial el Poder del Estado más organizado y transparente, la rea­li­dad es que allí hay magistrados que por razones de edad quizás ya deban pasar a retiro con todos los honores que merecen.  

Eso si, la ciudadanía debe estar muy atenta si se convoca al Consejo Nacional de la Magistra­tura para los fines indicados. En este caso, los jueces a nombrar no deben llegar “de paracaídas”, sino que deben ser elegidos entre los que han hecho carrera judicial y hoy están en nuestras distintas Cortes de Apelación. 

Si no se res­pe­ta la Carrera Judicial, cualquier cambio estará viciado. 

LA PASTORAL ORGANICA O PASTORAL DE CONJUNTO

Junio 23, 2008

La vida de la Iglesia está cimentada en un trípode. La pastoral de la Pala­bra, la Pastoral Litúrgica y la Pastoral de Servicio o Diaco­nizo.

Todos sabemos que la Pastoral de la Pala­bra de Dios, nos lleva al conoci­miento de nues­tro Creador, de su obra de salvación y del gran amor que nos tiene. Capaz de hacerse hombre como nosotros para llevarnos a Él, muriendo en una cruz y derramando su sangre para salvarnos.

La pastoral Litúrgica nos lleva a celebrar nuestra fe, recibida en la Palabra y a vivir con Jesucristo a través de los sacramentos, sobre todo. Y que la pastoral social nos lleva a con­vivir con nuestros hermanos, los más necesi­tados y a demostrar nuestra fe con nuestras obras de caridad.

Leyendo el libro del Documento Conclusi­vo de la Conferencia General del Episcopado y del Caribe celebrada en Aparecida, Brasil, donde ha dado en el clavo sobre la Pastoral.

Cuando leamos este Documento nos dare­mos cuenta del fallo que tenemos en el trípode de nuestra
Pastoral Orgánico o Pastoral de Conjunto.

Muchas veces nos acordamos de la Pasto­ral Social cuando el río se lleva todas las per­te­nen­cias y muchas vidas de los más pobres.

El trípode de nuestra iglesia tiene una pata muy anémica, a punto de colap­sar.

El Espíritu Santo, ha soplado en­tre noso­tros, con la llegada de los Diá­conos Perma­nen­tes, pero no hemos co­rres­pondido debi­damente a nuestra misión para la cual hemos sido creados.

Muchos nos hemos convertido en “pe­que­ños curas”, celebrando, leyendo. Rezando có­mo­damente. Es cierto que esta­mos para ser­vir en la mesa Eucarística, ¿y los pobres qué? No estamos convi­vien­do con ellos, haciendo pro­yectos beneficien a los más necesitados. Es verdad que esto les corresponde tam­bién a los sacerdotes que tienen más me­dios econó­micos e intelectuales que el diá­co­no, pero si ellos no lo hacen, nos toca a nosotros y si tampoco el diácono, lo hace, le tocaría al pre­si­dente de asamblea, que también se ha con­vertido, algu­nas veces, en sacristán, que no sale de la igle­sia. Es cierto, debemos de tener en cuenta que es trípode y que no debemos descuidar la Palabra y la Liturgia.

Conocemos grupos de la iglesia que se dedican mucho a las alabanzas de Dios, que es muy buena, pero descui­dan la caridad. Y hay parroquias también que se dan a lo so­cial, que es bue­no, pero descuidan la liturgia.

Vamos a revisar nuestros trípodes.
Obispos, sacerdotes, Diáconos y fieles, como se nos recomienda en el Sínodo de la Conferencia Episcopal inspirada en el Espí­ritu Santo.

Siempre he creído que para el hombre ser cristiano tiene que ser muy humano.
Cristo nos ha enseñado eso.

Diácono Cristino Collado.

Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros: Parroquia San Antonio de Padua

Junio 23, 2008


Guayabal, Una comunidad que crece

Comenzaba a correr el siglo XX y el lugar que ahora está desti­nado al culto sagrado, era una simple parcela baldía de Guayabal. Era un insignificante terruño, ornamentado por una espesa capa de hier­ba como cualquier otro de los alre­dedores.

Hacia el año 1919 aproxima­da­mente, y después de una serie de cam­bios involuntarios de residencia, el Sr. Santiago Núñez (Chago), mé­dico rudi­men­tario de la zona, decidió comprar al Sr. Ramón Encarnación el terreno donde hoy tiene asiento la Parroquia San Anto­nio de Padua. Allí construyó una peque­ña casa dividida por escaparates donde colocaba las medicinas que indicaba a los pacientes que le consultaban.
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Santa Sede: EL CAMINO NEOCATECUMENAL RECIBIRÁ LA APROBACIÓN DEFINITIVA DE SUS ESTATUTOS

Junio 23, 2008

El cardenal Stanislaw Rylko entregó el Decreto a los iniciadores.

CIUDAD DEL VA­TI­­­CANO. (ZENIT. org).- El cardenal Sta­nislaw Rylko, presiden­te del Consejo Pontificio para los Laicos, entre­gará este viernes a los Inicia­do­res del Camino Neoca­tecumenal, Kiko Argüello y Carmen Her­nández, el decreto de aprobación definitiva de los estatutos de esta realidad eclesial.

El acto tuvo lugar en el Aula magna del Conse­jo Pontificio para los Lai­cos, y en él, el cardenal Rylko encontrará a Kiko Argüello y Carmen Her­nández, que junto con el sacerdote italiano Mario Pezzi forman el Equipo internacional responsable del Camino.

El Camino fue inicia­do por el pintor Kiko Argüello, converso desde el existencialismo ateo, y la misionera Carmen Hernández

El cardenal Rylko les entregará el decreto de aprobación, junto con el texto final de los Esta­tu­tos. Después, los miem­bros del equipo presenta­rán públicamente el texto, en una rueda de prensa que se celebrará a las 16 horas en la sede del Ca­mi­no Neocatecumenal en Roma (via del Mascheri­no, 52).

Cuarenta años de historia
Desde las miserables chabolas de Palomeras Altas (Madrid) a media­dos de los años 60, hasta la aprobación oficial de sus estatutos por parte de la Santa Sede, el Camino Neocatecumenal iniciado por los españoles Kiko Argüello y Carmen Her­nán­dez ha recorrido un largo camino no despro­vis­to de vicisitudes.

Este proceso de inicia­ción cristiana inspirado en el catecumenado bautis­mal de adultos es jurídica­mente distinto de las aso­ciaciones de fieles, pues se ofrece a los obispos y se desarrolla en las parro­quias en pequeñas comu­nidades integradas por personas de toda edad y condición. Su finalidad es la maduración en la fe y la integración plena en la pa­rroquia de sus miembros.

El Camino fue inicia­do por el pintor Kiko Ar­güello, converso desde el existencialismo ateo, y la misionera Carmen Her­nán­dez, y se gestó entre prostitutas, gitanos y ex­presidiarios, como una for­ma novedosa de evan­ge­lización de los “aleja­dos”.

El arzobispo de Ma­drid, monseñor Casimiro Morcillo, fue el primer prelado en apoyar esta experiencia, a su vuelta del Concilio Vaticano II. Las primeras comunida­des nacieron en parro­quias de Zamora, Madrid y Roma, hoy están presen­tes en cerca de 5.000 pa­rroquias de los cinco continentes.

La originalidad de este Camino es haber encon­trado una síntesis catequé­tica al estilo de los evan­ge­lizadores de los prime­ros siglos del cristianis­mo, válida tanto para los bautizados, practicantes o no, como a los no cristia­nos: la centralidad del “ke­rigma”, del anuncio de Cristo muerto y resuci­tado, y la vivencia de la fe en pequeñas comunida­des.

El proceso se inicia con una catequización ke­ri­gmática por la que se constituye una comuni­dad, y concluye, después de varios años y varias etapas, con la renovación solemne de las promesas bautismales ante el obispo diocesano, a quien la comu­nidad se ofrece para ayudar en las necesidades pastorales de las parro­quias.

Según sus explican sus iniciadores, el Camino responde concretamente a muchas de las intuiciones pastorales del Concilio Va­ticano II, como el re­des­cubrimiento de la Vi­gilia Pascual, la participa­ción evangelizadora de los laicos o la potenciación de los seminarios diocesanos misioneros, entre otras. Quizá la más novedosa sea el envío de “familias en misión”, a petición de los obispos locales, para promover, junto con un sacerdote, la “implantatio ecclesiae” en aquellos lu­gares en los que no existe la Iglesia católica.

Desde sus inicios, la actitud de los distintos Papas, desde Pablo VI hasta Benedicto XVI ha sido favorable hacia el Camino Neocatecumenal; especialmente, fue Juan Pablo II bajo cuyo largo pontificado este Camino tuvo sus primeros recono­cimientos oficiales.

El primero fue en 1990, en forma de carta de reconocimiento al Pontifi­cio Consejo para los Lai­cos, en el que se le definía como “un itinerario de formación católica válida para nuestra sociedad y para el hombre actual”.

Después, el 29 de junio de 2002, se aproba­ban por decreto de este mis­mo Consejo los Esta­tu­tos del Camino “ad experimentum” durante un periodo de cinco años, que concluye con la pre­sente aprobación definiti­va.

Por Inmaculada Álvarez

Mil reflexiones cortas

Junio 23, 2008

LA ALEGRÍA DE SER DISCÍPULO
“En este encuentro queremos expre­sar la alegría de ser discípulos del Señor y de haber sido enviados con el tesoro del Evangelio. Ser cristiano no es una carga sino un don: Dios Padre nos ha bendecido en Jesucristo su Hijo, Salvador del mundo” (Docu­mento de Aparecida, #23).

LOS DISCÍPULOS HAN DE SABER EXPLICAR SU FE
“Hoy se hace necesario rehabilitar la auténtica apologética que hacían los padres de la Iglesia como explicación de la fe. La apologética no tiene por­qué ser negativa o meramente defen­siva per se. Implica, más bien, la ca­pa­cidad de decir lo que está en nues­tras mentes y corazones de forma clara y convincente, como dice San Pablo haciendo la verdad en la cari­dad (Ef. 4, 15). Los discípulos y mi­sioneros de Cristo de hoy necesitan, más que nunca, una apologética renovada para que todos puedan tener vida en Él” (Documento de Aparecida, # 229).
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HOY ES DOMINGO: Cuidemos el alma

Junio 23, 2008

Nunca antes el ser humano se había preocupado tanto por cuidar el cuerpo. Dietas, ejercicios, recetas, cirugías plásticas, son de las cosas más anunciadas hoy. Hay un afán por lo estético y un olvido de lo ético.

Si prendemos el televisor nos en­contramos en la pantalla con ungüen­tos, pastillas, bebidas, recetas de co­ci­nas, equipos de gimnasios, fajas de adelgazamiento. Todos ellos le ga­ran­ti­zan rebajar en una semana. ¡Vivi­mos la época de la imagen! Hay que verse bien. 

Pero por otro lado, también está la obsesión por la comida: que la piña ayuda a limpiar el cutis y no deja en­gor­dar. Que comer todos los días cereales hace que eliminemos las gra-sas que el cuerpo no necesita. Que si nos acostumbramos a comer muchos vegetales aseguraremos una mejor cali­dad de vida. Que todo lo que va­yamos a consumir nos fijemos que sea light. Hoy, de cada tipo de ali­men­to hay uno que es light y otro no. 

Junto a esos cuidados obsesivos por el cuerpo, se descuidan los valo­res que dan al ser humano un sentido de trascendencia. Ha escrito un autor: “El hombre postmoderno propone la liberalización del deseo, de realizar, al momento, lo que le apetece, y la vuelta al ocio y a lo privado; propone la búsqueda de otras dimensiones de la persona, como son el arte, la reli­gión, el encuentro con la naturaleza; privilegiar la calidad de la vida sobre la cantidad de consumo.
El individua­lis­mo.

Una vez eli­mi­nado todo funda­men­to ontológico, todo posible senti­do y toda meta, desaparece también el sujeto. El hombre no es sino la su­perficie, y no existe ningún tipo de sub-jectum, nada que esté debajo de la superficie. Por ello, se impone una cura de adelgazamiento del sujeto con vistas a su desaparición total.

Puesto que no hay metas ni valo­res que debamos asumir, lo que da cali­dad a la vida es la liberación del deseo. Y si hay que insistir en algún valor, habrá que hacerlo en los del pluralismo, la tolerancia y la relati­vidad y provisionalidad de todos nuestros valores y de todas nuestras verdades”. 

Así es. Lo importante es vivir el momento presente sin preocuparnos por el futuro. Tal vez ello se deba a que en el pasado se insistió mucho en que la vida eterna era el premio des­pués que uno se moría y se olvidó re­cor­dar que la vida eterna la comen­zamos a construir aquí.

Anselm Grum nos recuerda, por el contrario, que “para Juan, vida eterna significa: vida verdadera, vida en plenitud, una nueva calidad de vida, una nueva intensidad de vida. La vida eterna no es la vida después de la muerte, sino la vida que ya en la tierra participa de la eternidad, que ya ha sido penetrada por Dios, que ha llegado a ser una en el cielo y en la tierra, que ha rozado el presente y la eternidad, que ha unido lo divino y lo humano”.  

Hay que sentir pasión por la vida, pero por la vida total, no a medias. El gran peligro que se puede correr a uno y otro lado es pretender reducir el cuidado de la vida a una sola dimensión de la persona: sólo lo espiritual o sólo lo material.

Lamen­ta­blemente esta última es la que más prevalece. Descuidar cultivar la vida espiritual es tan grave como no cui­dar la vida física. No somos sólo cuerpo ni sólo alma, sino las dos cosas. Somos seres humanos que, entendidos desde una antropolo­gía bíblica, estamos formados por cuer­po, alma y espíritu. Las tres son dimensiones de una única realidad que debe ser cuidada y salvada en todo su ser. 

Perder el alma es perder la vida. Los hombres pueden disponer del cuerpo. Sólo Dios puede disponer del alma.

DE FRENTE A LA VIDA: Algo sobre Pastoral Urbana

Junio 23, 2008

Los agentes de pastoral tuvimos la oportuni­dad de asistir a un curso sobre Pastoral Urbana du­rante una semana en Santo Domingo. Consti­tuyó este, una hermosa oportunidad para refle­xio­nar sobre la respuesta de nuestra Iglesia al cambio de mentalidad que se está manifestando en la población de todo el mundo y del cual tampoco escapa nuestra realidad dominicana.

Precisamente ante este cambio que se va dando a pasos vertiginosos, nuestra Iglesia no puede permanecer estática ni utilizando las mis­mas estrategias de cuando los dominicanos vivía­mos de espalda al mundo o ajenos a esas modificaciones, que no son originados en la moral o en la conducta de las personas, sino que son propios de la cultura, de la forma de ver y analizar la realidad y de la forma de responder a esa realidad, que está basada fundamentalmente en la posibilidad de escoger que tiene el ser humano.

Esta libertad para escoger, que es tan defen­di­da por las personas de mentalidad urbana y que está detrás de las decisiones que toman, lleva a la Iglesia a decidir nuevas herramientas de acción que respondan a las nuevas motivacio­nes de las personas, sin perder su identidad como Iglesia de Jesucristo, quien modificó por completo el pensar y el quehacer de su época y sociedad, basándose en el amor incondicional a la persona del otro, quien no puede ser utilizado en beneficio propio, ni considerarse una conti­nua­ción de nuestro yo, pues para nosotros desa­rrollarnos y realizarnos como personas, necesi­ta­mos que el otro se desarrolle y se realice igual que nosotros.

La opción religiosa de las personas con men­talidad urbana necesariamente no viene de­fi­nida por la familia, la tradición o la costumbre, sino por el derecho a escoger; por la decisión de cada quien, aunque esa elección sea contraria a la de los padres, pareja o los relacionados más cercanos. La Iglesia católica conoce esta reali­dad, como conoce también la necesidad que tie­nen las personas de un trato cara a cara; de una relación más cercana y de autoayuda y no puede permanecer ajena a esta motivación de la época actual, por lo que tiene que ofrecer un mensaje de forma más atractiva, pero siempre fiel a la verdad que es Jesús, quien no reside fuera de la comunidad, ni pasa de moda, porque ayer, hoy y mañana “sólo El tiene palabras de vida eterna” para llenar el vacío existencial que, a pesar de las modernidades, permanece sin llenar la nueva cultura de la época.

El Sentir de la Foto: Puerta Abierta

Junio 23, 2008

Caminando por el campo me encontré con una sencilla casa. Toqué y toqué y nadie me respondía, caminé por el patio y me encuentro esta vieja puerta abierta, con señales de que hace mucho que no se cierra.

Esto me ha hecho recordar el cuadro de Holman Hunt, famoso pintor, titulado “La luz del mundo”, donde se representa a Jesús caminante en la oscuridad con una linterna en una de sus manosy con la otra toca una puerta cerrada.

Uno de sus críticos, observando el cuadro le dice que se le había olvidado pintarle la cerradura a la puerta. A lo cual el artista le respondió: “Es que esa puerta sólo se abre por dentro”.
¡Bella y acertada respuesta!

Es que Jesús de Nazaret contnúa peregrinando en nuestra tierra, como nuestro prójimo, como aquel por el cual Dios nos llama y toca la puerta, nos habla, nos cuestiona. Pero, a veces, nos hacemos los sordos y Jesús no fuerza los corazones.
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El padre Mateo Andrés y el libro de Jonás

Junio 23, 2008

Para todos los que han pasa­do por el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, ha sido sor­pren­dente la muerte repenti­na del Padre Mateo Andrés. Toda muer­te siempre es sorpren­dente, pero en este caso, ha­bla­mos de un hombre cuya vida fue ser educa­dor a tiempo completo para for­mar las diversas genera­cio­nes sacerdotales que confor­man la Iglesia dominicana.

Cómo olvidar sus clases de Introducción a la Filoso­fía, con aquel tema sobre la Intradistan­cia, el cual inme­di­tamente, aun­que uno no quisiese, le ubicaba en el mundo filosófico y la ra­zón de ser del filosofar, y luego la In­tro­ducción a la Sicología y Sico­logía de la Persona­lidad, materias a las cuales dedicó no sólo su tiempo en el Seminario sino fue­ra de él, en aquellos cursos de Aná­lisis transacional, o como mejor lo conocían, como los cur­sos del Padre Mateo Andrés. 

Es en el mundo de la Sicolo­gía donde el Padre Ma­teo An­drés se dio a conocer más a través de su escrito mensual en la revista Amigo del Hogar y a través de sus libros, pues la sico­logía, sobre todo, la de la perso­na­lidad, no la impartía de una manera funcional, sino tes­ti­­mo­nial, como él mismo lo decía al comenzar sus cursos.

Recuerdo en detalle el curso que nos impartió a los com­pañe­ros de mi generación sobre Sico­logía de la per­so­nalidad, pues su pedagogía era florida, con abun­dan­tes ejemplos que se queda­ban bien grabados en nuestra mente, haciendo de ello algo muy difícil de olvidar. 

Una de sus clases que nunca olvidaré fue aquella en la que nos habló de que muchas veces pade­cemos de un complejo sico­lógi­co, al cual denominó el Com­plejo de Jonás. Él se basaba en aquella historia bíblica que se ubica den­tro de los libros profé­ticos y nos hablaba de un perso­naje llamado Jonás, a quién Dios llama para que vaya a pre­dicar a Nínive, ca­pi­tal del Impe­rio Asirio. El libro fue escrito hacia el siglo V a.C. des­pués del Exilio. La histo­ria que cuenta se ubica hacia el siglo VIII a.C., es una especie de pará­bola o histo­ria didáctica cuyo ob­je­tivo es comunicar una ense­ñan­za, la cual es la neg­a­ción del mo­nopo­lio que el pueblo de Is­rael quiere hacer de la misericor­dia del Dios Yahvé como algo exclu­sivo de su propiedad, es un libro muy pintoresco y lleno de humor.  

El punto de la historia que le sirvió de base al Padre Mateo Andrés está en el capítulo 4, 1-4, pues este Jonás predica en Níni­ve y esta gran capital se convier­te. Al ver tal efecto, Jonás se disgus­ta y se enfurece contra Dios, por lo que ha pasado. Es decir, Jonás no pensaba que su accionar iba a tener tales efectos de grandeza.

De ahí era que el Padre Mateo Andrés decía que mu­chas veces, como Jonás, tememos a la gran­de­za, esta­mos llamados para ha­cer grandes cosas, pero muchas veces, ni noso­tros mis­mos lo creemos, lo cree Dios, lo creen los demás, pero no noso­tros, debi­do a nuestra baja auto­estima y angustia, y no es así.

Dios nos invita a lo grande, a la existencia en pleno, total, al dis­frute en grande de la vida, a no conformarnos con lo peque­ño, sino a dar lo mejor y a enor­gu­llesernos sana y humildemen­te de nuestros triun­fos, que en defini­tiva son el éxito de los do­nes de Dios puesto en nosotros.  

Gracias al Señor por haber­nos dado al Padre Mateo Andrés y a él por su testimonio y contri­bu­ción a la formación de los Sacer­dotes de nues­tra Iglesia, pero sobre todo por haber contribuí­do a la sanidad sicológica de la sociedad Domi­nicana.

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