DE FRENTE A LA VIDA: Apego a los resultados
Julio 27, 2008
La competencia es el pan nuestro de cada día, aunque en cantidad de ocasiones no nos damos cuenta de que estamos compitiendo. Cada vez que queremos hacer las cosas mejor que el compañero o compañera de trabajo, estamos compitiendo; cada vez que no queremos repetir una ropa, estamos compitiendo; cada vez que oramos y quisiéramos no decir las mismas palabras, estamos compitiendo; cada vez que vamos a tomar un examen y queremos mejor calificación, estamos compitiendo. No siempre la competencia es con otra persona. A veces competimos contra nosotros mismos, pues queremos romper nuestro propio record. Y eso no está mal.
La actitud competitiva no es inadecuada ni incorrecta, ya que nos motiva a dar lo mejor de nosotros mismos y a superarnos cada vez más. El problema es la actitud desleal con que en ocasiones se compite, llegándose al extremo de que dañamos o destruimos al competidor, con el único propósito de vencerlo, independientemente de los medios y recursos que utilicemos.
Sin embargo, hay otra actitud muy propia de las personas al competir y que está detrás de lo que conocemos como competencia desleal. Se trata del apego a los resultados. Normalmente se compite por los resultados; se persigue únicamente ganar a cualquier precio; se participa en la competencia con el único objetivo de vencer. No se piensa en la competencia en sí misma, ni en la propia mejoría en relación con la participación anterior, ni en lo interesante de la participación. Por pensar sólo en los resultados, se olvida el respeto hacia el otro y se cometen cantidad de deshonestidades.
También por ello, al perder, la actitud derrotista disminuye al que no gana y enaltece al vencedor, dividiéndonos en perdedores y ganadores.
En el cotidiano vivir pasa lo mismo. Nos apegamos a la vida, a la salud, al empleo, a la relación, a lo que poseemos y, perdemos de vista la vida misma y lo interesante del vivir compartiendo con los demás, donde cada uno gane por el simple hecho de participar y compartir; donde cada quien aporte lo máximo por su superación y la del otro, resultando mejores seres humanos y mayores donaciones personales en función del otro y la realización de cada quien. Participar y vivir dando el ciento por ciento, es lo interesante y los resultados nos sorprenderán.
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