¿Derrotada?
Agosto 4, 2008
La radiografía de la sociedad dominicana con relación al tráfico y consumo de drogas asusta y aterra. El panorama huele a incertidumbre, cansancio, indiferencia y escape.
Estos hechos pueden crear una sensación de vencimiento: En 23 meses de la Dirección Nacional de Control de Drogas, DNCD, ha despedido a 5 mil agentes por estar vinculados al narcotráfico. Es como poner al ratón a cuidar el queso. Niños de 8 años son utilizados para transportar estupefacientes. Otros, de 11 años, dicen que ése es su medio de subsistencia.
Hay barrios en donde ponen carteles anunciando el precio de las drogas como si se tratara de la venta de plátanos, yuca o pollos.
El decomiso de cocaína en nuestro país, pasó de 1,306 kilos en el año 2000, a 3,755 kilos en el 2007.
Los traficantes están pagando en especie a la cadena de personas que distribuyen la droga en los barrios, trayendo como resultado una red cada vez mayor de personas metidas en ese mundo.
Se denuncia que el narcotráfico ha permeado sectores muy importantes de la Nación. Ya en otros países están pagando las consecuencias de tanta apatía y complicidad de algunas autoridades frente a este poder diabólico.
Ante esta cruda y dolorosa realidad podemos tomar varias posturas:
-Llenarnos de miedo, lamentos y permitir que el funeral llegue al cementerio sin buscar signos de resurrección.
-Despertar y organizarnos para realizar cruzadas preventivas que lleguen hasta el último rincón del País.
-Exigir al Estado una política clara y coherente para enfrentar este mal que amenaza con hacer trizas todo hálito de vida.
-Que las autoridades brinden mayor apoyo a las instituciones que han demostrado capacidad y vocación de servicio para enfrentar este fenómeno del consumo de drogas, sobre todo en los jóvenes; ahí están Casa Abierta y Hogar Crea, por citar algunas de ellas.
-Brindar mayores oportunidades a los jóvenes para que crezcan en un ambiente sano y que les permita desarrollarse íntegramente.
-Fortalecer la familia, principal garantía para tener ciudadanos ejemplares.
Jamás permitamos que la Nación caiga de rodillas frente a un problema que podemos enfrentar con todas las posibilidades de triunfar.
Derrotados, Nunca.
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