En Los Pinos, Cacique, Monción: Monasterio Carmelita Nuestra Señora de América y San José

Agosto 4, 2008

Madre María Assunta Mura celebra 50 años de vida religiosa
“Si estoy hoy aquí es por la misericordia de Dios y la oración de todos ustedes”.

En un ambiente de fiesta y acción de gracias al Señor, el pasado 24 de mayo de este año, celebró sus bodas de oro de profesión religiosa en el Carmelo la Madre María Assunta de todos los Santos Mura. La celebra­ción Eucarística fue presida por S.ER. Mons. Diómedes Espinal, Obispo de Mao-Montecristi, concelebró S.ER. Mons. Tomás Abren, Obispo Emérito de la Diócesis y varios sacerdotes, diáconos, Animadores de Asamblea, Autoridades civiles, familiares y amigos de la Comunidad Carmelita; alre­dedor de unas 600 personas de dife­rentes lugares del país, nos unimos para dar gracias al Señor por este acontecimiento de gracia para todos los que el Señor va uniendo a esta Comunidad.

La Madre María Assunta nació el 25 de noviembre de 1933 en Bonar­cado, Cerdeña, Italia, en una familia muy cristiana y trabajadora; es la quin­ta de cinco hermanos: tres va­rones y dos hembras, de los cuales ya han partido dos a la casa del Padre- Hija de los señores Juan Bautista Mura y María Teresa Lotta, ambos ya están gozando de Dios en la eterni­dad. Recibió las aguas bautismales el día 11 de diciembre de 1933 con el nombre de María Rosa.

El 8 de mayo de 1956 a los 22 años de edad entró en el Monasterio Carmelita de San Esteban, en Raven­na, Italia, e inició su Noviciado el 28 de marzo de 1957; el 1 de mayo de 1958, hizo su Profesión Religiosa y su Profesión Solemne el 31 de mayo de 1961. Después de vivir 20 años en esa Comunidad entregándose con amor, el Señor le pidió una nueva misión y fue la de participar en la fundación del Carmelo “María Madre de la IgIesia” de La Vega, junto con dos hermanas de su Comunidad, tres del Carmelo de Santiago, República Do­minicana y dos del Carmelo de San José, Puerto Rico.

En el Carmelo de La Vega pasó 18 años dando vida a esa Comunidad con la abnegación y dedicación que siempre la ha caracterizado. Como dice el Señor “A quien mucho se le dio mucho se le exigirá,” una tercera llamada del Señor la trae a Monción, a dar vida junto con otras hermanas al Monasterio dedicado a “Nuestra Señora de América y San José” el 12 de diciembre de 1994 y en el cual lleva 13 años como Vicaria-Priora, siendo una Madre y una hermana que no escatima esfuerzos para que el Señor sea en todo glorificado.

Esta celebración de este día, también la hemos llamado la fiesta de la vida, ya que todo el que se decide seguir al Señor tiene que ir tras sus huellas, cargar con su cruz. Madre Assunta, en estos últimos meses ha experimentado la suavidad y la dure­za de esta cruz gloriosa a través de su mal estado de salud, con una fuerte neumonía y gravemente afectada por la bacteria seudomona, estando en tres centros de salud, hasta el día 7 de marzo en la Clínica Unión Médica del Norte, Santiago, Rep. Dom., en dicho centro ha estado 22 días en cuidados intensivos de los cuales fueron 12 días con el ventilador por su estado crítico, antes de llegar a nuestro Mo­nasterio pasó ocho días en la Enfer­mería del Convento de las Hermanas Hijas de Jesús del Politécnico Feme­nino de Santiago, donde nos acogie­ron con tanto amor y entrega que nos parecía que estábamos en nuestro propio monasterio.

Les agradecemos de todo corazón toda su entrega y amor para con nosotras y nuestra Madre, lo cual hizo posible que ella pudiera afrontar el viaje desde San­tiago hasta Monción.

En la actualidad se encuentra en la enfermería de nuestro Monasterio re­cuperándose de manera satisfactoria, para gloria de Dios. Bendecimos a Dios que en su misericordia nos ha regalado este día para darle gracias por todo su amor y misericordia.

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