La Iglesia que se reúne en Sabana Grande de Boyá

Agosto 4, 2008

Sabana Grande de Boyá está en la provincia Meri­ño, al fondo, arrinconada sobre las primeras estribaciones de Los Hai­tises. Para llegarle tiene varios caminos. Si viene del Cibao adentro, entre por Cotuí-Cevicos-Saba­na. O por Maimón-Espe­ralvi­llo-Yamasá-Boyá-Sabana Grande de Boyá. Del Este, entre por Gue­rra-Baya­guana-Monte Plata-Boyá-Sabana. Y si está en Santo Domingo, colóquese en la avenida Máximo Gómez, tome rumbo Norte, pase el río Isabela y Villa Mella, Guanuma, Cruce de Ya­masá, Boyá y luego de 72 kilómetros llegará a Saba­na. Hasta allí llega el asfalto. Lo circundante son comunidades rurales, antiguos bateyes de caña del Central Río Haina, accesibles sólo por cami­nos de tierra. Y en el fon­do, la belleza apacible de Los Haitises.

A fines de la década de 1940, esto era una sa­bana de vacas y cerdos montaraces, algunos cafetales, con una población escasa y dispersa. En ese entonces la sabana comenzó a convertirse en tierra de caña y bateyes de hai­tianos adscritos al Central Río Haina. Trujillo puso tanto interés en la zona que hasta se construyó una casa, un rancho sobre pilo­tillos de madera, construcción típica de ingenios, que aún hoy día, aunque deteriorada, se conserva.

Las necesidades religiosas se atendían desde Boyá o más bien desde Monte Plata donde residía el párroco.

Cuenta doña Petronila Alcántara -Nunú-, la vecina de más años del pueblo, que en 1937 su papá trajo al padre Ramiro, a ca­ballo, desde Monte Plata para que la casara.

Pero, con la llegada de los Padres de Scarboro, misioneros canadienses, a Monte Plata en 1943, la asistencia pastoral comenzó a ser más regular. Los Padres pasaban desde la colonial parroquia de San Lorenzo de Boyá hasta el naciente poblado.

En 1958 se creó la ayuda de parroquia del Sagrado Corazón y de la Candelaria y el 26 de enero de 1959 fue elevada a parroquia. Su primer párroco, residente, fue el padre Juan Luis Keeler.

En Boyá se veneraba la virgen de Aguasanta, pero también tenía su altar la pequeñita imagen de la Candelaria al cuidado de Petronila Sánchez Reina, abuela de doña Nunú. Y cuando el terremoto de 1946 casi destruyó la Iglesia de Boyá, se la trajo a Sabana y se le construyó una capilla rústica. Al tiempo se compró una nueva y grande imagen y la pequeña pasó al altar personal de doña Nunú.

Para 1967 el vecino Ernesto González Payano, de San Cristóbal, tuvo la idea de crear una cooperativa y buscó la ayuda del párroco Juan Fullerton y se fundó la cooperativa La Candelaria. Actualmente, bajo la presidencia de An­tolín Aquino Tolentino, tiene sobre 20 mil miembros, un activo de 641 mi­llones, crédito por 453, y sucursales en Santo Do­min­go, Monte Plata, Ya­ma­sá, Cevicos, Cotuí y Arenoso.

En 1970 llegaron al pueblo las Hermanas Mi­sio­neras del Corazón de Jesús, una congregación de monjas dominicanas fundadas en 1965. Vinie­ron a cooperar con la pastoral, pero pronto pusieron un colegito. Hoy día hay siete hermanas con un señor centro educativo inicial, básico y medio con 2,108 alumnos en dos tandas. Posteriormente, con la ayuda de un joven benefactor italiano, Roberto Danesse, han creado, en medio de una belleza na­tu­ral, un hogar de ancia­nos y uno de niñas. Tienen treinta ancianos, en su ma­yoría haitianos-braceros-de-caña-gastados-por-el-trabajo, ahora curados y limpios, alimentados y tranquilos. Y treinta y nue­ve niñas. A eso se añade un dispensario médico-farmacia, biblioteca y el ya común centro de cómputos para todo el que lo necesite.

Desde 1999 la parroquia es atendida por los padres del movimiento neocatecumenal. Su pá­rro­co actual es el vegano Alejandro Varela y el vi­cario el filipino Romilo Limbaka.

En la ciudad hay cuatro sectores con sus capi­llas: La Milagrosa, san Francisco, Guadalupe y Las Mercedes. Y en la zona rural, tienen capilla en Majagual, Los Gui­neos, Hato San Pedro, Rin­cón Claro, Buena Vis­ta, La Pista, Batey Verde, Los Mapolos, el Rodeo, Mata Seco y Cabeza de Toro. La pastoral se apoya en miembros de la Co­muni­dad de la Visitación y la Eucaristía, las Comuni­dades Neocatecumenales, la Hermandad del Cora­zón de Jesús, la Infancia Misionera, la Pastoral Ju­ve­nil y los Terciarios Ca­puchinos.

El Tercer Plan Nacio­nal de Pastoral, bajo la animación de la profesora Crescencia Torres, unifica todos los esfuerzos.

Sabana fue elevada a condición de municipio en 1978 y a la fecha cuenta con 32,500 habitantes or­ganizados en el municipio de Sabana y los distritos municipales de Gonzalo y Majagual. Sus ingresos, según Julio Ramírez, ge­rente de la cooperativa, son el comercio, los sala­rios gubernamentales, la ganadería, algo de agricultura, pero sobre todo las remesas.

Antonio Lluberes, sj.

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