Los abuelos: Un gran don de Dios

Agosto 4, 2008

BURGOS, (ZE­NIT. org).- Publicamos la carta que envió monseñor Fran­cisco Gil Hellín, arzobispo de Burgos, con el título “Los abuelos, un gran don de Dios”, en conmemoración de la festividad de san Joaquín y santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús.

“Ayer, festividad de san Joaquín y santa Ana, se celebró el «Día del Abuelo». «Edad Do­rada-Mensajeros de la Paz», responsable nacional de la misma, ha sintetizado en dos frases el hondo sentido que este año se le ha querido dar: «Acércate a ellos» y «Haz que este día sea muy especial para ellos». En rea­lidad son dos lemas que se complementan mu­tuamente.

En nuestra diócesis hay algunas parroquias que celebran esta fiesta, aunque lo hagan en otras fechas. Es a partir de este año, el último día estará dedicado a ellos de modo especial, sin perjuicio de que la parroquia designada corra con la organiza­ción y desarrollo de toda la ceremonia.

Desde aquí quiero in­vitar a todos las personas mayores, especialmente a los abuelos, a hacerse presente en este día para pedir por sus nietos y por sus propias necesidades.

Los ancianos han sido siempre punto de referencia en todas las civilizaciones. La cultu­ra y reli­gión judías, por ejemplo, sentía verda­dera devoción por ellos. ¿Quién no re­cuerda, por ejemplo, la figura de Tobías, el cual, con hu­mildad y valentía se compromete a observar la ley de Dios, a ayudar a los necesitados y a so­portar con paciencia la ceguera, hasta que ex­pe­rimenta la intervención sanadora de Dios?

En la cultura griega y romana también eran teni­dos en gran conside­ración. El poeta latino Ovidio escribió: «En un tiempo, había una gran reverencia por la cabeza canosa». Y, siglos antes, el poeta grie­go Focí­li­des amonestaba: «Res­peta el cabello blanco: ten con el anciano sabio la misma conside­ración que tienes con tu padre».

En el Nuevo Testa­mento encontramos abundantes testimonios. Por ejemplo, cuando María y José presentan al Niño en el Templo de Jerusalén, se encuentran con el anciano Simeón, que proclama a Jesús como «el Mesías», que él había esperado du­rante tanto tiempo. Jun­to a él, la profetisa Ana, an­ciana de ochenta y cuatro años, se puso a alabar a Dios y hablaba a todos del Salvador.

Anciano era también Nicodemo, miembro no­table del Sanedrín, que visita a Jesús de no­che, pero da la cara en el momento de su muerte.

Actualmente, en al­gu­nos pueblos la ancia­nidad sigue siendo tenida en gran estima y aprecio; en otros, en cambio, lo es en mucho menor grado, debi­do sobre todo a una concepción utilitarista y productiva. A causa de esta actitud, la tercera o cuarta edad son frecuentemente infravaloradas y hasta des­precia­das, juzgando que su existencia ya no es útil y proponiendo incluso la eutanasia.

Pienso que entre no­sotros, aunque existen per­sonas que tienen esta mentalidad utilitarista y materialista, son mucho más numerosos los ca­sos en los que los abuelos son tratados con res­p­eto, amor y -en no po­cas ocasiones- verdade­ro mimo. De todos modos, es urgente recupe­rar una adecuada perspectiva de la vida, descu­briendo que la an­cianidad tiene una misión que cum­plir en el proceso de la pro­gresiva madurez del ser huma­no en el camino hacia la eternidad.

Además, no se pue­de olvidar que los an­cia­nos ven los aconte­cimientos como expertos en sensatez y, por ello, están en con­dicio­nes de ofrecer a los jó­venes consejos y ense­ñanzas preciosas. Su mis­ma precariedad física o psíquica es una llamada y una oportunidad para la solidaridad que une a las diversas gene­raciones entre sí.

Por último, los an­cia­nos con frecuencia prestan impagables servicios a sus hijos y nie­tos, cuidando de los niños, llevándolos al colegio, dándoles de comer, educándoles en las virtudes humanas y cristianas, dando por se­gunda vez los mimos y castigos que dieron a sus hijos. Realmente, el aprecio, amor y reve­ren­cia hacia nuestros mayores no es sólo un deber de justicia sino una garantía de hu­ma­nidad. Que el Día del Abuelo sea, por tanto, un día para acercarnos a ellos con más cariño y un día que deseamos sea muy especial para ellos.

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