Los versos del Diác. Isidro Díaz

Agosto 4, 2008

Parroquia Santa Lucía
Residencial Henríquez, Santiago.

La gente se regocijaba
con la Palabra de Dios,
es que su vida ha cambiado
y la alegría llegó.
La Palabra del Señor
se predica donde quiera
lo importante es que se anuncie
y que la oiga cualquiera.
Si al predicar la Palabra,
sólo nos cayeran rosas
parece que todavía
no entendemos bien las cosas.
Yo me sentí muy contento
cuando mi hermano llegó
él me trajo la alegría
con la Palabra de Dios.
Cuando un hombre es impío
dice palabras profanas,
pero cuando tiene a Dios
es su vida más humana.
Si un día te sientes triste,
o quizás te sientes solo,
la Palabra del Señor
será tu mejor consuelo.
No ocultes la Palabra
haciéndote el inocente,
el deseo de Dios Padre
es que llegue a toda la gente.
Mi vida se va llenando
de palabras muy urgentes,
lo más importante
decírselas a la gente.
El hombre en el paraíso
vivía en felicidad,
ahora por su pecado
sólo piensa en la maldad.
Le llevamos la Palabra
a ver si el hombre se convierte,
evitando que su vida
lo lleve pronto a la muerte.
Cuando el profeta habla
siempre tiene la razón,
la mentira del maligno
no cabe en tu corazón.

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