Santos en medio del mundo

Agosto 4, 2008

Quienes creen que no se puede ser santo en medio del mundo se equivocan. Así pensaba un Santo de nuestra época cuya fiesta se celebró el pasado 26 de junio en una solemne Eucaristía en la Catedral Primada de América. Nos referimos a San José María Es­cri­vá de Balaguer, fundador del Opus Dei.

En su mundialmente conocido ma­nual espiritual “Camino”, señala que la santidad requiere de nosotros la compenetración de oración, trabajo y apostolado que se puede llamar unidad de vida de donde procede nuestra buena conducta que constituiría nuestro mejor testimonio.

Estaba profundamente convencido de que para alcanzar la santidad en el trabajo cotidiano, es preciso esforzarse para ser alma de oración, alma de profunda vida interior. Cuando se vive de este modo, todo es oración, todo puede y debe llevarnos a Dios, alimentando ese trato continuo con Él, de la mañana a la noche. Todo trabajo puede ser ora­ción, y todo trabajo, que es oración, es apostolado.

La raíz de la prodigiosa fecundidad de su ministerio se encontraba en una vida interior alimentada por la oración y los sacramentos, manifestada en el amor apasionado a la Eucaristía, centro y raíz de su propia vida, así como en su gran devoción a la Virgen María, a San José y a los Ángeles Custodios; y su fidelidad a la Iglesia y al Papa, vicario de Cristo en la tierra.

En este momento, el Opus Dei se encuentra presente en los cinco continentes, donde son conocidas sus obras de espiritualidad de tales como Ca­mi­no, Santo Rosario, Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer. Es Cristo que pasa, Amigos de Dios, La Iglesia, Nuestra Madre, Via Crucis, Surco, y Forja.

Después de su fallecimiento, un gran número de fieles pidió al Papa que se abriese su causa de canoni­za­ción hasta que el 21 de septiembre de 2001, la Congregación Ordinaria de Cardenales y Obispos miembros de la Congregación para las Causas de los Santos, confirmó unánimemente el ca­rácter milagroso de una curación y su atribución al Beato Josemaría y se es­ta­bleció que la ceremonia de Cano­ni­zación del Beato Josemaría Escrivá se celebrase el 6 de octubre de 2002 como en efecto se hizo.

Si hay algo en que debemos recordar para vivir de este gran Santo es su proclamación de que la santidad no es un ideal para privilegiados, sino para todos aquellos que se esfuerzan en vivir el Evangelio hasta sus últimas consecuencias, cualquiera que sea su situación en la vida, y siempre atentos al Magisterio de la Iglesia.

El modo de concretar, en la práctica, este mensaje se basa en los si­guientes puntos: ante todo, los segla­res no deben abandonar ni despreciar el mundo, sino quedarse dentro, aman­­do y compartiendo la vida de sus conciudadanos; quedándose en el mundo, los seglares deben saber descubrir el valor sobrenatural de todas las normales circunstancias de su vida, incluidas las más prosaicas y materiales; en consecuencia, el trabajo cotidiano -es decir, el que ocupa la mayor parte del tiempo y caracteriza la personalidad de la mayoría de las personas- es lo primero que hay que santificar y el primer instrumento de apostolado. Aspiremos a la santidad y corra­mos tras de ella!!

Por Leonor Asilis
Leonor.asilis@codetel.net.do

Comments

Got something to say?

You must be logged in to post a comment.