El presbiterio de Santiago Festeja a Monseñor Gilberto Jiménez
Enero 24, 2009
Por Padre Carlos Santana
El pasado martes 16 de junio, los sacerdotes de la Arquidiócesis de Santiago celebraron, en un clima familiar y fraterno, los 60 años de ordenación presbiteral de Mons. Gilberto Jiménez, figura emblemática del clero santiagués.
Con una Eucaristía, presidida por el Arzobispo de esta Arquidiócesis, Mons. Ramón Benito De La Rosa y Carpio, en la Casa Sacerdotal “Mons. Juan De La Cruz Batista”, de Matanzas, dimos gracias a Dios por el fecundo ministerio sacerdotal de Mons. Jiménez, el cual tuvo la homilía y presidió la Liturgia Eucarística de la Misa, como suele hacerse en estos casos.
En su homilía, Mons. Jiménez hizo alusión a las tres cosas que le han ayudado a mantenerse fiel a su vocación a lo largo de estos sesenta años. La primera –dijo Mons. Jiménez– es su ser hombre: «Tomé la decisión de entrar al seminario cuando tenía 13 años de edad. Poco antes de marcharme de casa, un primo visitó mi casa y dijo a mi madre: “Tía ¿Cómo va a permitir que ese muchachito se meta al Seminario? Yo, entonces, le contesté: “Yo no soy ningún muchachito, yo soy un hombre”. El sacerdocio no se confiere a un burro, se le confiere a un hombre. Lo primero es ser hombre, luego viene lo demás».
La segunda cosa que me ha ayudado a mantenerme –dijo el festejado–, es la lectura espiritual: «En el Seminario adquirimos la costumbre de la lectura espiritual. Recuerdo una vez haber leído en un libro del abate Dubois: “El sacerdote debe ser un hombre de Sagrario”. Esa frase se me quedó grabada y yo la he usado mucho. Una vez, dando un cursillo de cristiandad, grité con voz fuerte esa misma frase, aplicándola al cristiano:
“¡El cristiano tiene que ser un hombre de Sagrario!” y todos los hombres presentes comenzaron a llorar. Esa ha sido la segunda cosa que me ha ayudado a mantenerme».
La tercera cosa –prosiguió Mons. Jiménez– ha sido una frase del P. Vicente Rubio:
“El sacerdote es un hombre en la calle, un santo en la Iglesia, un ángel en su casa, y un demonio en casa ajena”. “He aplicado ese principio, y me ha ayudado a mantenerme. Son éstas, pues, las tres cosas que me han ayudado en mi vida sacerdotal”.
Mons. Jiménez terminó su homilía con la siguiente exhortación: “Que el Señor siga derramando sobre nosotros su misericordia. Sólo la eterna misericordia de Dios nos puede conservar y ayudar”.
Terminada la homilía, Mons. Jiménez renovó ante el Sr. Arzobispo las promesas que hace 60 años hizo ante Mons. Octavio Antonio Beras, obispo que lo ordenó. Con esa voz enérgica y la devoción que siempre le han caracterizado, Mons. Jiménez presidió la Liturgia Eucarística, introduciéndola con el canto del prefacio, entonado con perfecta afinación, en su sonoro timbre de barítono.
Llegados a la parte final de la Eucaristía, Mons. De La Rosa ponderó las grandes dotes humanas y espirituales de Mons. Jiménez, al tiempo de considerar esta celebración como el inicio informal del Año Sacerdotal, que el Papa Benedicto XVI ha querido proclamar con motivo de la celebración del 150 aniversario del nacimiento de San Juan María Vianney, el “Santo Cura de Ars”.
Terminada la Eucaristía se procedió a un fraterno compartir, cuya nota imperante fue la familiaridad y la espontaneidad características del presbiterio santiagués.
Otra celebración similar se llevará a cabo este viernes 26 de junio, donde Mons. Jiménez dará gracias a Dios, junto a sus familiares y amigos cercanos, por sus 60 años de fecundo ministerio sacerdotal.
Mons. Jiménez fue ordenado presbítero un 26 de junio de 1949. Sus primeros pasos como sacerdote los recorrió en La Romana, bajo la tutela del padre Abréu.
Creada la Diócesis de Santiago, en 1953, pasa a ser su primer Canciller.
Estudió Derecho Canónico en Roma. Desde 1966 hasta el año 2004 se desempeñó como Vicario General de la Diócesis, siendo Administrador Apostólico de la misma en 1992, en el interim transcurrido entre la renuncia de Mons. Roque Adames al gobierno pastoral de la Diócesis y el nombramiento de Mons. Juan Antonio Flores como Obispo de Santiago. Fue, además, el cuarto rector del Seminario Menor San Pío X.
También se desempeñó como párroco en algunas de las grandes parroquias de la Arquidiócesis, siendo la última de ellas la Catedral Metropolitana de Santiago.
Su sólida formación espiritual intelectual, hacen de él uno de los mejores predicadores y homiletas de nuestra Arquidiócesis. Actualmente es el Decano del clero de Santiago de los Caballeros.
Su entrega y su perseverancia es un vivo ejemplo, tanto para los sacerdotes como para el pueblo de Dios, de la fidelidad de una vida totalmente donada a Dios, a la Iglesia y a los demás. ¡Ad multos annos in nomine Domini, Mons. Jiménez!michael jackson movie
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