Pablo, primer evangelizador de la cultura urbana

Agosto 4, 2008

Jesús de Nazaret, mientras estuvo entre nosotros, llevó toda una labor de predicación, principalmente en la región de Galilea, la cual tenía mu­chos pueblos y unos contados núcleos urbanos; pero su labor sólo se circunscribió a los pueblos y aldeas, es decir, a las zonas rurales de aque­lla región, la forma en que anunció su mensaje a través de parábolas y de manera sencilla para la época, atestiguan que su público eran personas de cultura eminentemente rural.

En sí, Jesús era un predicador ca­rismático e itinerante, que iba de pue­blo en pueblo o de aldea en aldea, llevando su mensaje y realizando una serie de signos extraordinarios para la época.

Los discípulos, sucesores en la misión de la predicación del reino, también comienzan su labor a semejanza de su Maestro. Son predicado­res rurales, aunque tienen mayor incidencia en Jerusalén, según el libro de los Hechos de los Apóstoles, pero quien en verdad da el salto del campo a la ciudad en la predicación de la fe, es precisamente el Apóstol Pablo. En su quehacer apostólico, rompe todos los esquemas hasta ese momento, pues de los judíos pasa a los paganos y de la ruralidad del mensaje de la fe pasa a comunicarlo en un contexto completamente urbano. Es decir, Pablo es, a ciencia cierta, el primer evangelizador de la cultura urbana en la Iglesia.

Pablo, según el Libro de los He­chos, en donde se relatan sus viajes misioneros, no se dirige a las aldeas y pueblos del Asia Menor. Se dirige a los grandes centros urbanos de esas localidades.
Además de que él era un hombre de ciudad, acostumbrado a los ambientes urbanos de la época. Pablo va a evangelizar las ciudades de la región o provincia de Galacia, las ciudades de Efeso, Tesalónica, Filipos, Colosa, Atenas, Corintos y otras más. Estos eran grandes centros urbanos y ciuda­des puertos donde se daba una mezcla cultural abundante.

Su labor evangelizadora y misio­nera culminaba en la formación de comunidades, las cuales diferían totalmente de las comunidades de Palestina, pues eran rurales.

Las comunidades paulinas serán complejas y plurales, pues en las ciudades convergen diversos estamentos sociales, altos o bajos, diferentes cla­ses sociales. Es decir, Pablo es el fundador del cristianismo urbano.

La mezcla y complejidad de estas comunidades urbanas es la que va a llevar a que en ellas se citen una serie de conflictos que encontramos en los escritos de Pablo contenidos en sus cartas. De estos escritos que nos llegan a través de la Biblia hay que se­ñalar que de las trece cartas atribuídas a Pablo, sólo siete son originales del Apóstol: 1 a Tesalonicenses, 1 y 2 a Corintios, Gálatas, Romanos, Fili­penses y Filemón. Estas cartas fueron escritas antes del año 65 d.C en que muere el Apóstol en Roma. Las de­más llamadas Deutero-paulinas, que son: 2ª Tesalonicenses, Colosenses, Efesios, 1 y 2 a Timoteo y la Carta a Tito. Estas fueron escritas después de la muerte de Pablo, pero las escribió un discípulo suyo, con su autoridad, con su teología, pues era muy común y de honor en la antigüedad escribir en nombre del maestro o de un perso­naje famoso de la época. A este recurso literario se le llama Seudonimia o Seudoepigrafía, y no es algo exclusivo de la Biblia, sino que hay otros escritos en esta misma forma, pero el objetivo del escritor, que era un discípulo de Pablo, era precisamente responder en nombre del apóstol ya muerto, a las inquietudes de la comunidad, de si seguir o de cómo seguir las enseñanzas de Pablo ahora que ya estaba muerto.

Las cartas de Pablo son el testimonio de su fe, de sus enseñanzas, de las características de estas comunida­des urbanas, de sus conflictos, de su pluralidad y de la forma en cómo es­ta­ban organizadas.

Pablo, al formar una comunidad, seguía en contacto con ellas, duraba largo tiempo formándolas, años, meses y cuando se iba a una nueva misión no perdía el contacto con ellas, les daba seguimiento a lo que pasaba en ellas. Testimonio de eso son las cartas paulinas contenidas en la Biblia.

En Pablo el Apóstol podemos resumir muchas cosas: su conversión, su espíritu apostólico, su ser misionero, etc, pero lo que más resalta es su trabajo de evangelizador de la cultura urbana de su época y como testimonio nos ha dejado sus escritos, por eso hoy en día en que queremos y debemos evangelizar nuestra cultura dominicana, que se ha vuelto enteramente urbana, Pablo es modelo y camino a seguir.

La próxima reforma constitucional

Agosto 4, 2008

Siempre debemos prestar aten­ción cuando se habla sobre nuestra Constitución, y muy especialmente cuando de modificarla se trata. Recordemos que la Constitución, entre otros aspectos, es la ley fundamental de un país que establece y organiza el sistema de gobierno y los órganos y poderes del Estado.

Nuestras reformas constitucionales se han caracterizado por ser coyunturales. Han dependido del capricho de unos cuantos y del momento político. Fueron trajes supuestamente hechos a la medida de quien controlaba el poder, y lo digo así porque a veces se convertía en un bume­rán contra sus promotores. Por ello nuestra Carta Magna tiene tantas deficiencias, tanto atraso.

Así las cosas, muchos entienden que debemos contar con una nueva Constitución, hecha sin prisa, bien pensada, donde la ma­yoría de la gente tenga conoci­mientos de lo que se pretende cambiar o incluir.

El próximo 16 de Agosto el presidente Leonel Fernández someterá al Congreso Nacional un proyecto de reforma constitucional. Recordemos que hace tiempo nombró a varios juristas para que elaboraran el borrador, tomando en cuenta las múltiples vistas públicas que hubo.

No es mi intención enumerar los puntos a modificar. Sí quiero resaltar que esa comisión nombrada por Leonel Fernández reunió a lo mejor de lo mejor en materia constitucional en nuestro país. De aquí se desprende que lo que el presidente presentará al Poder Legislativo necesariamen­te será bueno, siempre y cuando se entregue lo que determinaron los destacados abogados, lo que estoy seguro respetará el presidente.

Como ciudadanos, debe im­portarnos el curso de esta pro­puesta de modificación de nuestra ley de leyes. En verdad pueden ocurrir cambios que determinen nuestro futuro como nación. Lo de la nacionalidad, por ejemplo.

En ese orden, no debemos quedarnos pasivos en las discusiones que se hagan al respecto. Sería una irresponsabilidad de nuestra parte.

HOY ES DOMINGO: Denles ustedes de comer

Agosto 4, 2008

A través de esta invitación Jesús nos recuerda una verdad del tamaño de una catedral: Dios todo lo hace a través de nosotros. “Denles ustedes de comer” es la respuesta de Jesús a aquellos que sólo le presentan la ne­cesidad de los demás, pero no son capaces de hacer nada. Se creen que sólo con la oración por los ham­brientos han cumplido su obliga­ción. No. “Denles ustedes de comer” es el imperativo de Jesús para que nos movamos a la solidaridad y al amor. 

“Solidaridad significa que cada uno es responsable de todos y todos lo son de cada uno. La solidaridad significa llevar las cargas del otro, o pagar su deuda, luchar por sus cau­sas haciéndolas causas propias, cargar con y apropiarnos de sus obligaciones o hasta de su miseria. Nos remite a la responsabilidad en sentido literal”. (Esquirol) A eso es que está apuntando el texto de la multiplicación de los panes. El relato no intenta mostrar al “mago” Jesús; sino al Jesús que nos invita a poner a la disposición de los demás lo que tenemos, lo que nos sobra y que a veces botamos.

En efecto, el milagro no es la multiplicación mágica de los panes, sino la ruptura del anillo exclusivo y excluyente en el que pueden caer los discípulos de Jesús. 

Los discípulos son la mediación por la cual Jesús hace el milagro. Jesús obra mediante las manos de sus discípulos. Lo mismo sigue ha­ciendo hoy. Cada vez que un cora­zón generoso se desprende de algo para ayudar a alguien es el mismo Cristo el que está actuando. Dios no hace nada sin el ser humano. Si lo queremos en lenguaje positivo: Dios todo lo hace a través de los seres hu­manos. Tenemos que preguntar­nos qué milagro quiere hacer hoy Dios a través de nosotros. 

Para que se dé el milagro de que todos comamos debemos contemplar las necesidades ajenas. Pero no sólo eso, sino también estar dispues­tos a renunciar a nosotros mismos, a salir de nosotros y entregarnos con lo que tenemos. Debemos abrir las manos y el corazón. Debemos apar­tar la mirada de nosotros mismos y de nuestras posesiones para mirar el hambre y la miseria de los otros. Sólo así el pan alcanzará para todos y sobrará.

No importa lo poco que se apor­te para saciar el hambre de los demás. Muchos pocos hacen un mucho. No nos acobardemos por la inmensidad de la miseria humana. No digamos como dicen algunos: “hay tanta gente necesitada que qué puedo hacer yo si siempre habrán otros esperando”. No importa. Si tú contribuyes quitando el hambre a uno y otra persona a otro ya son dos menos. Si todos pensamos de ma­nera negativa y pesimista Dios no podrá hacer nada por nadie. No olvi­des que somos los brazos de Dios. 

La invitación “denles ustedes de comer nos invita a construir un nue­vo modelo de sociedad. “Una socie­dad que sólo será viable y pacífica si supera el individualismo actual y se basa en la cooperación. Puede que suene a utopía, pero no es misión imposible: la tendencia a cooperar, a ayudarnos unos a otros, forma parte del programa con el que nacemos los humanos. La gran incógnita es si la transición a esta nueva sociedad será traumática o si seremos capaces de dejar de lado nuestros egoísmos y hacer una transición sin sufrimiento”. (Valentin Fuster).

DE FRENTE A LA VIDA: La verdad los hará libres

Agosto 4, 2008

Lo afirmó Jesús y nos lo propone nuestra Iglesia dominicana para este mes de agosto: “Conozcan la Verdad y la Verdad les hará libres”, lema para vivir de manera enfática el valor de la Libertad.

Me pregunto ¿por qué la verdad está relacionada con la libertad? Pienso que nada como esos dos valores para influirse mutuamente, ya que sólo la falsedad lleva al hombre a vivir en el libertinaje que se traduce en la ausencia total de disciplina, de respeto por sí mismo y por los demás.

La verdad, por el contrario, hace nacer en cada ser humano el sentido real y objetivo de lo que soy, de lo que quiero y puedo ser, si trabajo arduamente los recursos con los que he sido dotado.

Además, la Verdad hace nacer en el corazón de la persona humana, el sentido pleno de lo que es el otro, alguien con dignidad humana e Hijo de Dios y eso nos motiva a hacer el bien para mí y para los que nos rodean.

Consecuentemente Verdad y Libertad son las dos caras de la moneda, las dos vertientes de una misma realidad. El hombre es libre, en la medida en que vive y desarrolla toda la verdad interior: La de conocer sus potencialidades para ponerlas a su servicio y al servicio del Bien Común; la de trabajar sus limitaciones para convertirlas en fortalezas en función de su proyecto de vida; la de ver en los demás alguien con quien se complementa y que no puede aniquilar ni destruir por lograr sus propios objetivos; la de aprovechar cada oportunidad recibida para desarrollar libremente lo que aspira, entendiendo que el otro es igualmente libre y que sólo en la sincroni­zación de los esfuerzos de ambos, el mundo se hace humanamente habitable.

Qué hermoso es entender que se es libre para amar y que la gran verdad en la que puede desarrollarse mejor la dimensión humana, es precisamente amando. Amarse como un sagrario viviente de Jesús y como un complemento vital para que los demás crezcan íntegramente como mi otro yo, que no significa una prolongación mía ni de lo que soy, sino “otro yo” con aspiraciones propias de ser y a las que mi acción puede contribuir o desfavorecer. Conocer y comprender esto, es la Verdad del hombre, pero es también el fundamento y base de su Libertad, para lo que hemos nacido y para lo que debemos vivir.

…andando

Agosto 4, 2008

Calor, apagones y falta de agua es una fórmula que afecta sensiblemente el corazón.

Desde las gradas miramos las discusiones entre la Superin­ten­dencia de Salud y Riesgos Labo­rales, SISALRIL, y la Aso­cia­ción Dominicana de Adminis­tra­do­ras de Riesgos de Salud, ADRS. Mientras tanto, los pa­cien­tes esperan un amplio y mejor servicio.

Las Fiestas Pa­tro­nales del Pa­trón San­tia­go fue­ron un éxito. Su adap­­tación a los tiem­pos ac­tua­­les dieron sus resultados.

El Presidente Dr. Leonel Fer­nández Reyna dijo que en el ejercicio del poder ha apren­dido a no polemizar con los sacerdotes ni con los medios de co­mu­nicación.

Ojalá lo imiten muchos funcio­na­rios/as que frente a una de­nun­cia de cual­quier sector, arre­meten contra éste, reac­cio­nando emotivamen­te y desviando el tema con argumentos vacíos.

Se acerca el año escolar y vuel­­ve el dolor de cabeza ante la fuerte carga económica que significa la compra de libros, uniformes y otros útiles en una época de crisis. Invitamos a las instituciones públicas y privadas a que ayuden a sus em­plea­dos/as en estos mo­mentos difíciles.

…andando

Julio 28, 2008

La crisis de valores, el afán de lucro y el abuso de poder nos han llevado a esta crisis alimentaria.

Hay empleados que ante el aumento del pasaje no saben qué hacer. Trabajarán para andar en el medio.

Cuándo el Estado Dominicano podrá ofre­cer a la población un transporte público decente, ordenado y que sea un alivio para los trabajadores.

Hace falta romper muchas cadenas y com­promisos con sectores que sólo piensan en sus bolsillos.

“A nadie le está permitido violar impune­mente la dignidad humana, de lo que Dios mismo dispone con suma referencia… (León XIII).

Por lo que se refiere a los impuestos, la exigencia fun­damental de todo sistema tributario justo y equitativo es que los cargos se adapten a la capacidad eco­n­ó­mi­ca de los ciudadanos”. (Juan XXIII).

Las instituciones públicas deben confor­mar toda la sociedad humana a las exi­gencias del bien común…” (Pío XI).

Es un estricto deber de justicia y de verdad impedir que queden sin satisfacer las necesidades humanas fundamentales y que perezcan los hombres oprimidos por ellas”. (Paulo VI).

La realidad que estamos viviendo nos debe llevar a trabajar sin descanso para dejar este mundo mejor que como lo hemos encontrado, así nos unimos al clamor de los scouts.

El descanso

Julio 28, 2008

En nuestro país caribeño no tenemos la oportunidad de ver el discurrir de las estaciones con sus características propias como en otros países ubicados en latitudes diferentes a la nuestra. Nosotros prácticamente lo que tenemos es un verano casi permanente, pues siempre hay calor, una primavera cons­tante, pues siempre todo está verde y hay flores en todo el año, un otoño impredecible, pues siempre hay hojas de árboles por el suelo y un invierno momentáneo, ya que a veces hay frío en la mañana y en la noche y al mediodía calor, y el día más claro llueve; con un clima así, es casi imposible apreciar las estacio­nes, sobre todo el verano, que es el tiempo propicio y elegido por muchos países en el mundo para descansar o vacacionar; entre nosotros, las vacaciones en vez de marcarla el tiempo o la temperatura actual, lo marca la salida de los niños de la escue­la, lo que hace que no tengamos mucha costumbre de un tiem­po especí­fico y general para vacacionar, aunque siempre la gente dispone, ya sea por cuestión de trabajo u otros asuntos, un tiempo para descansar o vacacionar en cualquier época del año.

Es importante descansar, tomarse un tiempo fuera de la rutina normal de cada día para evaluar lo que vamos haciendo, renovar energías, encontrarnos con aquellos a quienes hace mucho no vemos: parientes y amigos, poder viajar si se tiene la posibilidad, ver nuevos y antiguos lugares, ir a la playa o a la montaña, y por qué no, pensar en nuevos proyectos de vida.

La Palabra de Dios, que siempre tiene tema para todo, tam­bién nos habla del descanso. Esta palabra la encontramos 43 veces en la Biblia, sin contar sus derivaciones que también son bastante, y nos comienza a hablar desde los inicios, desde el Génesis, ya que nos dice que cuando Dios culminó la obra del mundo descansó (Gen 2,2); también lo prescribió como manda­to para el pueblo de Israel (Ex 23,12 y 34,21), incluso pide cada seis años descanso para la tierra que da sustento al hombre (Ex 23,11).

En el mismo desierto, cuando el pueblo de Dios iba camino a la tierra prometida, busca dónde detenerse para descansar (Num 10,33). A lo largo de su historia, la exigencia de descanso y el cumplimiento de dicha prescripción se hace notorio en los llamados libros históricos del Antiguo Testamento (2 Sam 7,1; Neh 9,8; Est 2,8, y más). En los Profetas es notorio el libro de Isaías, quien ve en el descanso una promesa de Dios (Is 14,3), y no tenerlo como castigo por los pecados (Is 62,6-7). La litera­tura sapiencial ve en el descanso un fruto del buen quehacer del hombre (Job 3,13; Ecc 4,6 y Pro 29,17).

En el Nuevo Testamento tenemos tres citas de los evange­lios que mencionan la palabra descanso, pero la que más alude a nuestro tema es la de Mateo 11,29 donde Jesús nos invita a ir con él, ya que su yugo es llevadero y su carga ligera y en él se encuentra descanso. El que ha venido para que los hombres y mujeres tengan vida en abundancia, ve en el descanso parte de la vida en Dios, seguirle es un despojarse de preocupaciones vanas y un descansar, un recuperar de nuevo nuestra condición de seres humanos en camino hacia el Padre para un eterno descansar en su presencia.

Hoy día es importante tomarse su tiempo para el descanso, no importa la estación del año, ni la condición económica, no hay que inventarse muchas cosas para descansar, solo salir de nuestras rutinas diarias, buscar el lugar propicio o la actividad adecuada, pues no somos máquinas de trabajo, sino criaturas de Dios, creados por él, quien dispuso y creó este tiempo especial para nosotros, el cual debemos aprovechar para bien nuestro y gloria suya, pues también, como hemos visto, él descansó.

Ojo con los partidos minoritarios

Julio 27, 2008

El diputado Alejandro Montás ha tocado un tema que nos preocupa a muchos: los partidos minoritarios. Dice el legislador, a grandes rasgos, que los mismos deben ser excluidos de reconoci­miento en la Junta Central Elec­to­ral, retirándoles, en consecuencia, el dinero que reciben de los contribuyentes.

La democracia es participa­ción, tratando siempre de que la mayor cantidad de sectores tenga voz en la toma de decisiones. Eso suena bonito y es positivo, siempre y cuando esos mismos sectores, sin ninguna duda, no utilicen la política como negocio.

Antes de continuar, resalto que hay excepciones, como el MIUCA, por ejemplo, cuya presen­cia refresca nuestro escenario político.

Me explico. En cada elección la mayoría de los partidos políticos minoritarios se vende al mejor postor. Esa es su finalidad, el negocio. Viven de la política y no la política. Carecen de principios. Son pequeñas sociedades por acciones, donde los accionistas en tiempo de elecciones reciben sus dividendos. Y lo hacen sin disimulo. A la franca.

Y lo penoso es que somos nosotros los que les pagamos varios millones en cada proceso electoral, los que se suman a los que les dan los partidos políticos que “los compran”.

Y en la medida en que el clientelismo toma fuerza entre nosotros, más se propagan estas entidades oportunistas, las cuales a veces inician dizque como inocentes movimientos de apoyo.

Así que analicemos la pro­puesta del diputado Montás, porque lo que plantea nos debe importar a todos.

HOY ES DOMINGO: Nuestro tesoro

Julio 27, 2008

Vivimos en la época del mercado. Todo se compra y todo se vende. Pero ¿aparecerá alguien capaz de vender todo sólo para comprar el reino de Dios? Permítanme dudarlo. Más fácil nos compramos un carro del año, un juego de prendas, un apartamento de lujo o una mansión en Punta Cana. ¿Y Dios? Muy bien, gracias. 

Esto quiere decir que no hemos aprendido a discernir. Confundimos comodidad con felicidad y lo inmediato con lo eterno. Con esto no quiero decir que nos olvidemos de las cosas necesarias para vivir dig­na y cómodamente. Simple­mente quiero hacer notar que nuestras prioridades a veces no coinciden con las de Dios. El reino de Dios es el valor funda­mental, causa de verdadera ale­gría y fuente de toda felicidad. Recordemos que hay una dife­rencia muy grande entre como­didad y felicidad; y otra mucho más abismal aún entre felicidad visible y felicidad invisible. La primera nos la da las cosas materiales; la segunda sólo Dios.  

La sociedad de consumo confunde placer con felicidad. Por eso confunde los tesoros. Es decir, confunde lo que vale con lo que cuesta. Se preocupa por satisfacer nuestros deseos inmediatos: un carro último modelo, el celular de moda, los zapatos de marca. Todo eso nos da una felicidad visible. Que se puede comprar hasta con rebaja o a crédito. Pero Dios nos da una felicidad invisible, la cual “se alimenta de esas reservas profundas del ser que ascienden a la superficie cuando consi­gues dar un sentido a la vida, hasta en medio de la peor de las desgracias” (Juan Arias). En medio de la desgracia el carro sólo te sirve para trasladarte, el celular para comunicarla y los zapatos para no andar descalzo. Todo eso muy bien lo podrías hacer con otro carro, otro celular y otros zapatos. 

Juan Arias nos ha dicho de las felicidades invisibles que “son aquellas que no están hechas de objetos ni realizacio­nes concretas, pero ofrecen la irresistible fascinación de que pueden convivir con el dolor y la tragedia, lo cual es práctica­mente imposible para las felici­dades visibles, que concluyen en el momento mismo en que nos asecha un sufrimiento.” ¿Qué hace un inválido con unos zapatos de moda? ¿Un sordo con un celular? ¿Un cie­go con un carro último modelo? 

Sí pueden hacer mucho con un corazón lleno de Dios. Pue­den encontrar razones para vivir y para luchar. Razones para no derrotarse. Pueden tener razones para que sus emociones no decaigan y cana­lizarlas como una fuente de felicidad. Pueden mantener viva la fe en ellos mismos. Pueden mantener encendida la esperanza. Pueden verse rodea­dos de amigos, los cuales po­drían ser la mayor felicidad in­visible. Ellos, cuando son sin­ceros, siempre están a nuestro lado compartiendo nuestras alegrías y nuestros dolores. 

El que tiene su corazón lleno de Dios ha encontrado el mayor de todos los tesoros. El es  la mayor fuente de felici­dad invisible porque hace que nuestra conciencia esté tran­quila y podamos dormir en paz. ¡¿Quién no quisiera vivir, dor­mir y morir en paz?! ¡Ese es un gran tesoro! ¡Dichoso el que quiera vender todo para com­prarlo! 

DE FRENTE A LA VIDA: Apego a los resultados

Julio 27, 2008

La competencia es el pan nuestro de cada día, aunque en cantidad de ocasiones no nos damos cuenta de que estamos compitiendo. Cada vez que queremos hacer las cosas mejor que el compañero o compañera de trabajo, estamos compitiendo; cada vez que no queremos repetir una ropa, estamos compitiendo; cada vez que oramos y quisiéramos no decir las mismas palabras, estamos compitiendo; cada vez que vamos a tomar un examen y queremos mejor calificación, estamos compitiendo. No siempre la competencia es con otra persona. A veces competimos contra nosotros mismos, pues quere­mos romper nuestro propio record. Y eso no está mal.

La actitud competitiva no es inadecuada ni incorrecta, ya que nos motiva a dar lo mejor de nosotros mismos y a superarnos cada vez más. El problema es la actitud desleal con que en ocasiones se compite, llegándose al extremo de que dañamos o destruimos al competidor, con el único propósito de vencerlo, independientemente de los medios y recursos que utilicemos.

Sin embargo, hay otra actitud muy propia de las personas al competir y que está detrás de lo que conocemos como competencia desleal. Se trata del apego a los resultados. Normalmente se compite por los resultados; se persigue únicamente ganar a cual­quier precio; se participa en la competencia con el único objetivo de vencer. No se piensa en la compe­tencia en sí misma, ni en la propia mejoría en rela­ción con la participación anterior, ni en lo intere­sante de la participación. Por pensar sólo en los resultados, se olvida el respeto hacia el otro y se cometen cantidad de deshonestidades.

También por ello, al perder, la actitud derrotista disminuye al que no gana y enaltece al vencedor, dividiéndonos en perdedores y ganadores.

En el cotidiano vivir pasa lo mismo. Nos apegamos a la vida, a la salud, al empleo, a la relación, a lo que poseemos y, perdemos de vista la vida misma y lo interesante del vivir compartiendo con los demás, donde cada uno gane por el simple hecho de participar y compartir; donde cada quien aporte lo máximo por su superación y la del otro, resultando mejores seres humanos y mayores dona­ciones personales en función del otro y la realiza­ción de cada quien. Participar y vivir dando el ciento por ciento, es lo interesante y los resultados nos sorprenderán.

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